Trastornos somatomorfos

La categoría diagnóstica de trastornos somatomorfos se ha sustituido en las clasificaciones diagnósticas actuales (DSM-5) bajo el título de Trastornos de síntomas somáticos y trastornos relacionados. A pesar del cambio de denominación, bajo la categoría de trastornos somatomorfos se incluyen aquellas condiciones en que aparecen distintos tipos de síntomas físicos, que no pueden ser completamente explicados por la presencia de una enfermedad a nivel físico.

  • Trastorno de somatización o trastornos de síntomas somáticos

El trastorno de síntomas somáticos se caracteriza por la presencia de uno o más síntomas a nivel físico, que perturban la
vida diaria de la persona y suponen la presencia de pensamientos, sentimientos, conductas o preocupaciones asociadas
con la salud. Estas preocupaciones se manifiestan a través de pensamientos desproporcionados y persistentes acerca de la gravedad del malestar físico, suponen un elevado nivel de ansiedad, y un incremento del tiempo y esfuerzos de la persona dedicados a la salud y a los síntomas que experimenta. Los miedos se pueden relacionar con una interpretación catastrofista de sensaciones corporales normales o benignas, que persisten a pesar de una valoración médica apropiada y frecuentes reaseguraciones por parte de personal sanitario especializado.

El trastorno de angustia y el trastorno de somatización comparten la experimentación de síntomas físicos. Sin embargo, en el trastorno de angustia, a diferencia de lo que sucede en el trastorno de somatización, la preocupación por los síntomas físicos está circunscrita a aquellos que pueden aparecer en el momento de la crisis o ataque.

Una de la diferencias característica entre el trastorno de somatización (TS) y la Hipocondría radica en que, en el Trastorno de Somatización, el estilo de queja es vago y se focaliza en síntomas específicos.

  • Trastorno de conversión

La pérdida o alteración en el funcionamiento fisiológico de algún órgano, función o parte del cuerpo, es la característica central del trastorno de conversión (criterio DSM-IV TR).

La falta de respuesta emocional ante una aparente condición somática que suele acompañar al síndrome de conversión se denomina “bella indiferencia” (belle indiference).

El trastorno de conversión  se caracteriza por la presencia de síntomas o disfunciones no explicadas de las funciones motoras voluntarias o sensoriales, que sugieren un trastorno neurológico o médico.

trastornos somatomorfos

El procedimiento más adecuado para la intervención tanto en cefaleas tensionales como migraña es el biofeedback EMG (Electromiografía – EMG. El sensor EMG representa la tensión muscular como una serie de pitidos y la técnica permite entrenarse para ajustar la tensión de los músculos según la voluntad del sujeto).

En los programas de tratamiento psicológico de la fibromialgia (trastorno que causa dolores musculoesqueléticos y fatiga) suele incluirse una sesión dedicada a analizar el papel de la focalización de la atención y las quejas en el mantenimiento del malestar.

En relación al uso de procedimientos hipnóticos para el abordaje del dolor en los niños:

  1. La utilización de la hipnosis para el abordaje del dolor crónico requiere su integración en un programa de intervención multicomponente;
  2. Uno de los objetivos terapéuticos de la hipnosis en dolor infantil es el control de psicofisiológicas;
  3. La capacidad imaginativa de los niños y su predisposición hacia la situación de juego son elementos que facilitan la eficacia de la hipnosis en niños sometidos a procedimientos dolorosos.
  4. No es cierto en absoluto que la hipnosis ha sido utilizada en la misma proporción en el tratamiento del dolor crónico y el dolor agudo.
  • Hipocondría

Según el planteamiento de Warwick y Salkovskis la hipocondría puede ser considerada como análoga a un trastorno de ansiedad por la salud. La epidemiología y el curso de la hipocondría tienen un curso crónico con exacerbaciones.

Si durante el establecimiento del contrato terapéutico con un paciente hipocondríaco éste se muestra reticente a iniciar una intervención psicológica a menos que se pueda someter a una última “prueba final”, esto es, volver a realizar un examen médico, el terapeuta puede aconsejar que se realice el examen físico y utilizarlo para mostrarle al paciente cómo la información tranquilizadora mantiene su preocupación por la salud.

El trastorno que se caracteriza por la preocupación de un defecto de apariencia, siendo dicho defecto imaginado, o en caso de que exista, la preocupación por el mismo es desproporcionada se denomina “Trastorno dismórfico corporal”.

  • Trastornos facticios

Según el DSMIV-TR los trastornos facticios “se caracterizan por síntomas físicos o psicológicos fingidos o producidos intencionadamente, con el fin de asumir el papel de enfermo”. Los trastornos facticios se distinguen de la simulación por el hecho de que el paciente presenta una necesidad psicológica de asumir el papel de enfermo, en cuanto no están presentes incentivos externos para tal comportamiento (como en la simulación por ejemplo para no incorporarse al servicio militar).

Un ejemplo de trastorno facticio es el síndrome de Münchhausen, un trastorno mental que se caracteriza por  crear o producirse autolesiones para lograr síntomas físicos o psicológicos con conciencia de acción, para satisfacer la necesidad de ser asistido por terceras personas.

© Psise: Servicio de Psicología Clínica del Desarrollo. Unidad de Observación y Diagnóstico Funcional.