Cómo viajar con tu padre

La relación padre e hijo empieza a desarrollarse desde la infancia temprana y se va construyendo a lo largo de distintas etapas de desarrollo. Puede ser más o menos cercana, estricta, autoritaria, liberal, sobreprotectora o empática en función de su personalidad y de la nuestra. Normalmente los niños no son conscientes del tipo de relación que tienen con su padre aunque sí de las emociones que la relación les genera. En la etapa adolescente se produce un cambio en el que el adolescente busca su propia personalidad e independencia. Esto conlleva sus conflictos y peleas que se tendrán que gestionar. De esta manera la relación evoluciona desde una situación en la que es el padre el que domina a otra, más adulta, en la que padre e hijo se encuentran en condiciones más equiparables. Viajar juntos puede suponer recuperar la complicidad de la primera infancia en una relación adulta y de igualdad. Entonces viajar con tu padre no debería ser incómodo si se mantiene una posición de igualdad evitando crear situaciones en los que alguno de los dos asuma un papel más dependiente o dominante. Es decir que en este viaje  debemos considerar a nuestro padre como un compañero de viaje sin volver a la asimetría a la que podemos habernos habituado.

¿Qué situaciones incómodas pueden surgir al viajar con tu padre?

adult-1867588_1920Siempre que se realiza un viaje con otra persona existe la posibilidad de vivir alguna situación incómoda. El hecho de que de que la persona que nos acompaña sea nuestro padre puede ser tanto una ventaja como una desventaja. Conocemos de antemano a nuestro padre y por lo general podemos sentirnos cómodos y libres para hablar abiertamente. Por un lado nos resulta más fácil no extrañarnos por algunas manías u opiniones y podemos permanecer en silencio sin incomodidad. Por otro lado esta misma confianza y familiaridad también puede dar pie a la aparición de discusiones y reproches con mayor facilidad. La propia convivencia puede generar incomprensiones, especialmente en los casos en que haya transcurrido cierto tiempo desde que no compartimos techo con nuestro padre. En este caso es importante tener presente las características de cada uno y las expectativas de cada uno sobre el viaje. No se puede pretender que una relación se transforme o mejore únicamente por el hecho de estar los dos solos en otro lugar.

Disfrutar de los aspectos en común y hablar de las discrepancias resultará clave para lograr que el viaje sea lo más agradable posible para ambos. Otros puntos en los que llegar a un acuerdo podrían ser las actividades a realizar, los horarios en que se realizan así como el ritmo del viaje en general. Se podría dar el caso de padres que intenten adaptarse en todo al hijo con el fin de agradarle, o también el caso de que el hijo intente seguir los horarios y gustos del padre con la misma finalidad. Actuar de esta manera únicamente conducirá a generar momentos artificiales, que no resultan cómodos y reducirá la satisfacción con el viaje al intentar forzar nuestra actuación. Combinar horarios y actividades sin necesidad de compartir las 24 horas del día puede resultar de ayuda para evitar situaciones forzadas. Otra posible fuente de incomodidad puede darse cuando uno de los dos toma todas las decisiones. Si el que adopta el rol de mando es el padre puede hacer que el hijo se sienta infantilizado o inmaduro. Si el líder es el hijo, puede generar indefensión y malestar emocional en el padre. Como en cualquier viaje acompañado, el tema de la intimidad y el espacio personal también puede generar momentos de incomodidad. Dependiendo de la edad, las costumbres y horarios de sueño o, si se trata de un viaje padre-hija, puede resultar mucho más cómodo contar con un espacio personal propio, que permita un mejor descanso y una cierta intimidad a ambos.

¿Cómo podemos evitar estas situaciones incómodas?

Sin duda es esencial tener en cuenta y respetar las necesidades del otro y comunicarse de una forma clara y sincera. De la misma manera que querrás que tu padre respete tus opiniones (sitios que visitar, dónde comer, horarios) tú también debes comprender que él pueda tener sus preferencias. En el caso de que surjan conflictos puede ser de ayuda respetar y tomarse un tiempo para uno mismo que permita ventilar las emociones y no agrandar la situación.

Algunas pautas para lograr que el viaje sea lo más llevadero posible

Para que el viaje con tu padre salga bien es necesario:

  1. Fomentar una comunicación sincera sin ser intrusivos u hostiles.
  2. No esperar que todo vaya a salir perfecto teniendo unas expectativas realistas.
  3. Considerar a nuestro padre como un compañero de viaje con todo lo bueno y malo que esto implica.
  4. Conocer mejor a nuestro padre respectando sus ideas y las nuestras. Conocer los hábitos y los gustos.
  5. Encontrar un punto intermedio o separarse en algunos momentos del viaje. Compartir actividades para ambos teniendo en cuenta la edad y las preferencias de cada uno.
  6. Seleccionar lugares que no se encuentren demasiado aislados o incomunicados. Tener la posibilidad de relacionarse con otras personas puede aportar nuevos elementos al viaje.
  7. En caso de conflicto, no acumular rencores y no permitir que duren más de 24 horas.
  8. Tener cuidado con las posibles barreras a la comunicación. Utilizar el móvil de forma constante aísla a nuestro acompañante.
  9. Tener presente el presupuesto y los gastos, acordando el destino y manteniendo en cierta medida la dinámica habitual.