Quitar el pañal

Cuando se acerca el verano una idea muy frecuente en las familias es la de “quitar el pañal”, aprovechando el buen tiempo. Pero para lograr el control de esfínteres, que no es lo mismo que quitar el pañal, se necesita algo más que buen tiempo. El control de esfínteres depende del ritmo y del momento de desarrollo del niño y no de nuestro deseo de querer dejar de cambiar pañales.

En el proceso de adquirir el control de esfínteres, la mayoría de los niños logran primero el control fecal nocturno, seguido por el control fecal diurno, control urinario diurno y por último el control urinario nocturno (Bezos y Escribano, 2012). Aunque bien es cierto que existen diferencias entre niños, y hay niños que adquieren el control fecal y vesical de forma simultánea (Blum, Taubman y Osborne, 1997).


¿Cuándo se desarrolla el control de esfínteres?

fotografía de un bebé tumbado boca abajo

Para adquirir el control de esfínteres es necesaria cierta madurez biológica además de habilidades motoras necesarias para ejercer un control voluntario sobre los músculos que controlan la micción y la defecación (Bezos y Escribano, 2012; Blum, Taubman y Nemeth, 2003). Esta madurez, generalmente, suele aparecer a partir de los 18 meses (con cierta variabilidad individual), y es importante tenerla en cuenta antes de comenzar el proceso que le llevará a quitar el pañal.

En ocasiones se escuchan familias decir que su hijo ya está preparado porque, cuando está mojado o tienen sucio el pañal, avisa para que se le cambie. En estas situaciones es importante tener claro que: una cosa es que el niño reconozca que está mojado y otra cosa es que logre anticiparse y comunicar que va a hacer pipí. Incluso cuando un niño logra anticiparse necesita haber desarrollado la capacidad de ejercer un control voluntario sobre el esfínter. Es por esto que antes de los 18 meses es poco aconsejable comenzar con un entrenamiento para controlar el pis.

La maduración biológica no es el único factor que influye en el aprendizaje del control de esfínteres. La cultura de referencia (Horn et al., 2006), la madurez socioemocional del niño, su capacidad intelectual así como la facilidad o dificultad de los padres para encontrar el momento adecuado, también afectan al proceso de adquisición del control de esfínteres (Blum, Taubman & Nemeth, 2003).


¿Cómo ayudar a nuestro hijo a que haga pipí en el orinal?

fotografía de un bebé tumbado en una toalla de mar con las gafas de sol

El aprendizaje del control de esfínteres se puede apoyar como un entrenamiento, en el cual, como padres, percibimos que el niño está preparado. Así que le sentaremos en el orinal para que lo vaya relacionando con hacer caca y pis. Al principio lo haremos con mayor frecuencia (aunque no haga nada) y, con el paso del tiempo, lo más previsible es que sea el niño quien nos pida ir al baño, es decir empezará a llevar la iniciativa. En este proceso inicial de asociación y acercamiento al orinal son los padres los que, en cierta medida, marcan el ritmo.

Sin embargo, existe otra filosofía para empezar a usar el orinal, que sugiere que el momento más adecuado para dejar los pañales le corresponde al niño. Los pañales no se quitan, en cuanto no corresponde a  los adultos decidirlo, si no que es una decisión que tendrá que tomar el niño. Desde esta perspectiva, el acercamiento al orinal es un proceso que de una forma u otra requiere un tiempo y unos pasos que no ocurren de un día para otro.


¿Entrenar o esperar el momento más adecuado para nuestro hijo?

fotografía de una persona en equilibrio sobre un tronco de árbol

En la sociedad actual a veces no es tan fácil decidirnos por un modelo de entrenamiento u otro de aprendizaje natural porque, aunque quisiéramos respetar los ritmos del niño, existen causas externas (como por ejemplo el inicio del colegio) que exigen a los padres que medien en este proceso de aprendizaje.

Y en ese caso lo mejor que se puede hacer es buscar un equilibrio entre el entrenamiento y el aprendizaje natural. Es importante mostrar al niño cómo usar el orinal, animarle a sentarse en él cuando nosotros también vamos al baño, reconocer y aplaudir sus logros cuando comience a usarlo. Es igualmente importante no regañarle ni hacerle sentir culpable cuando tiene un accidente, no presionarle y, sobre todo, intentar adaptarnos a su nivel de desarrollo y estilo de aprendizaje.


  • Bezos Saldaña, L., & Escribano Ceruelo, E. (2012). ¿ Qué esconden los problemas del control de esfínteres?: A propósito de un caso. Pediatría Atención Primaria, 14(56), 317-321.
  • Blum, N. J., Taubman, B., & Nemeth, N. (2003). Relationship between age at initiation of toilet training and duration of training: a prospective study. Pediatrics, 111(4), 810-814.
  • Blum, N. J., Taubman, B., & Osborne, M. L. (1997). Behavioral characteristics of children with stool toileting refusal. Pediatrics, 99(1), 50-53.
  • Horn, I. B., Brenner, R., Rao, M., & Cheng, T. L. (2006). Beliefs about the appropriate age for initiating toilet training: are there racial and socioeconomic differences?. The journal of pediatrics, 149(2), 165-168.

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