Disgrafía evolutiva

La Disgrafía Evolutiva o Trastorno de la Expresión Escrita es un Trastorno Específico del Aprendizaje (APA, 2000). Un Trastorno Específico del Aprendizaje es una dificultad para asimilar determinados conceptos o realizar específicas tareas académicas, desempeñándose adecuadamente en las demás áreas y teniendo una inteligencia normal (APA, 2000). En el caso de la disgrafía, la dificultad se puede manifestar en distintas áreas relacionadas con la expresión escrita como la caligrafía, la ortografía, la gramática o la organización de ideas por escrito (semántica).

Se trata de un trastorno con inicio en la infancia, que no es consecuencia de lesiones cerebrales o de trastornos sensoriales. De manera diferente, la disgrafía adquirida (o agrafía) es consecuencia de una lesión cerebral que implica la pérdida de las habilidades de escritura previamente adquiridas.

La disgrafía evolutiva se puede detectar fácilmente a partir del primer curso de primaria, cuando se debería aprender la escritura de forma completa. De todas formas hay algunos indicadores precoces que, durante la escuela infantil, ya pueden constituir señales de alarma y que implican la necesidad de una estimulación precoz. De esta manera se pueden evitar, además del retraso educativo, un conjunto de posibles problemas secundarios como la desmotivación, la aversión por la escuela, el fracaso escolar, la desadaptación, etc.

child-865116_1920Los niños con trastorno de la escritura no desarrollan procesos cognitivos ni adoptan estrategias adecuadas para responder a las exigencias de la escritura (Graham, Harris, McArthur & Schwartz, 1991). Así que se trata de una dificultad en la coordinación de los procesos mentales y de las habilidades requeridas para escribir, debida a la dificultad de representación y de los procesos de planificación y ejecución.

Su diagnóstico se realiza a través de la evaluación tanto de las habilidades cognitivas, de las funciones motrices y sensoriales, como de la forma y del contenido de la expresión escrita (a través de pruebas estandarizadas de lecto-escritura y del análisis gráfico).

 Los síntomas principales del Trastorno de la Expresión Escrita son:

  • Dificultades desde los primeros años escolares para deletrear palabras y expresar pensamientos de acuerdo al nivel de desarrollo.
  • Errores gramaticales y mala organización de párrafos.
  • Escritura lenta, con letras deformadas y desiguales.
  • Deficiente espaciamiento entre letras o palabras con ligamentos defectuosos.
  • Dificultad de la prensión fina: coger mal el lápiz.
  • Sentimientos de frustración o enfado a causa del sentimiento de fracaso académico.

CLASIFICACIÓN DSM IV y CIE-10

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV (APA, 2000) el Trastorno de la Expresión Escrita (315.2) es un tipo de Trastorno Específico del Aprendizaje. En el manual no se hace distinción entre diferentes tipos de disgrafía, mientras que una alteración exclusiva de la motricidad, si no aparece en combinación con otras alteraciones, no se considera dentro de esta categoría, sino en el apartado de los Trastornos del Desarrollo de la Coordinación Motora.

Para diagnosticar este trastorno se deben presentar las siguientes condiciones:

A. Las habilidades para escribir, evaluadas mediante pruebas normalizadas administradas individualmente (o evaluaciones funcionales de las habilidades para escribir) se sitúan sustancialmente por debajo de las esperadas dados la edad cronológica del sujeto, su coeficiente de inteligencia evaluada y la escolaridad propia de su edad.

B. El trastorno interfiere significativamente en el rendimiento académico o las actividades de la vida cotidiana que requieren la realización de textos escritos.

C. Si hay un déficit sensorial, las dificultades en la capacidad para escribir exceden de las asociadas habitualmente a él.

Según la Clasificación Internacional de Enfermedades CIE-10 (OMS, 1992) el Trastorno Específico de la Ortografía (F81.1), se encuentra entre los “Otros Trastornos del Desarrollo del Aprendizaje Escolar” (F81.8).

La característica principal de este trastorno es un déficit específico y significativo del dominio de la ortografía, en ausencia de antecedentes de un trastorno específico de la lectura. El trastorno no se explica por un nivel intelectual bajo, por problemas de agudeza visual o por una escolarización inadecuada. Este trastorno afecta a la capacidad de deletrear en voz alta y de escribir las palabras correctamente. A diferencia de lo que normalmente se encuentra en los trastornos específicos de la lectura, las faltas ortográficas tienden a ser correctas desde un punto de vista fonético.

Entonces, según el CIE10, se trataría de una alteración relacionada principalmente con la vía ortográfica o directa de recuperación de las palabras, así como se explica a continuación.


El desarrollo del proceso de la expresión escrita

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Según Firth (1985, 1995) el proceso de expresión escrita se desarrolla a lo largo de la escolarización a través de tres etapas principales: logográfica, alfabética y ortográfica.

  1. Etapa logográfica. En esta etapa el niño aún no es capaz de reflexionar sobre la correspondencia entre los signos gráficos (letras) y los sonidos del lenguaje. Así que esta primera forma de escritura se basa en el dibujo de la palabra de manera imprecisa, sin alguna consciencia de sus componentes.
  2. Etapa alfabética. En esta etapa los niños comienzan a utilizar las reglas de conversión grafema-fonema (RCFG) de la vía fonológica (o indirecta), aprendiendo los grafemas de su lengua y comenzando a asociarlos a los sonidos (fonemas) que representan.
  3. Etapa ortográfica. En esta etapa de la infancia tardía, el niño comienza a escribir palabras de manera directa, aplicando la vía ortográfica (sin recurrir a la vía fonológica, a menos que se trate de palabas sin significado o desconocidas). De esta manera se alcanza la capacidad de escribir con mayor rapidez las palabras frecuentes, interiorizando la ortografía reglada y la ortografía visual. Cuando comienza esta fase de reconocimiento global de la palabra (por comparación con las palabras almacenadas en la Memoria a Largo Plazo – MLP) la aplicación de las reglas de conversión grafema-fonema y la escritura fonológica (por sonidos-letras que se unen) se debería ya haber consolidado y automatizado.

El modelo neuropsicológico de la escritura

Esquema del modelo neuropsicológico cognitivo de la escritura

La expresión escrita es una función compleja que implica diversos procesos neurocognitivos y motrices. De esta manera, dentro de la disgrafía adquirida, puede haber varios tipos de errores de escritura, en función de los distintos procesos implicados (planificación, recuperación de palabras, proceso motriz y revisión).


Planificación

font-705665_1280Para poder escribir algo, antes se debe pensar en qué escribir, es decir se debe planificar el contenido y el significado de la palabra y del texto. Entonces la planificación es un proceso, de naturaleza abstracta, en el que el individuo realiza un borrador mental de lo que quiere expresar por escrito. Comprende la elaboración del contenido específico (ideas que se quieren expresar), del procedimiento (forma de expresarlas), de la organización y elaboración de un borrador mental de los contenidos del texto (sistema semántico). Muchas de las dificultades relacionadas con la escritura pueden tener su origen en un déficit de aprendizaje de este tipo de procesos (McArthur y Graham, 1987; Graham y Harris, 1992). El alumno cuya escritura es ineficaz, siendo el resultado una composición escrita a un nivel concreto, escribe directamente todo lo que le viene a la mente sin una organización mental previa (falta de coherencia semántica).


Recuperación de palabras

Una vez planificado lo que se quiere escribir, se deben buscar las palabras para expresarlo. La recuperación de las palabras para expresarse por escrito se realiza a través de dos tipos de sub-procesos paralelos: la vía fonológica (o indirecta) y la vía ortográfica (o directa). El entrenamiento y automatización de ambas vías es esencial para un correcto desempeño de las tareas de lecto-escritura.

A través de la vía fonológica (o indirecta) se analiza y descompone la palabra en los distintos sonidos (fonemas) que la forman, codificando cada fonema con el signo gráfico (letra) correspondiente, a través de las Reglas de Conversión Fonema-Grafema (RCFG). La alteración de esta vía supone dificultades en:

  • la codificación de palabras que suenan igual pero que se escriben con ortografía diferente (kastiyo);
  • palabras irregulares (jallogüín);
  • palabras homófonas (vaca-baca);
  • además se cometerán errores de inversión (“aldo” por lado), sustitución (b/d, p/q), omisión (“como” por cromo) y adicción de fonemas y grupos consonánticos (“tarata” por tarta), principalmente en palabras nuevas, infrecuentes y largas.

A través de la vía ortográfica (o directa) se reconoce la palabra de manera global, por comparación con las previamente almacenadas en la memoria léxica-ortográfica (o grafémica). Para tener almacenada la forma ortográfica de una palabra se necesita haberla leído anteriormente. Esta vía es fundamental para la correcta escritura de:

  • palabras con ortografía arbitraria (no relacionada con la pronunciación);
  • palabras irregulares;
  • para la diferenciación entre palabras homófonas (ya que no utiliza las RCFG), accediendo directamente a la forma ortográfica global de una palabra previamente almacenada en la memoria.

Procesos motores

board-1666644_1920En este punto se deben realizar los patrones motores para escribir las letras, las palabras y las frases. La forma de las letras (y sus alógrafos) se almacena en la Memoria a Largo Plazo (Buffer grafémico de la MLP) bajo la forma de patrones motores gráficos (forma, dirección, secuenciación, tamaño y demás rasgos de las letras). Además del patrón motor almacenado en la MLP, se requiere también una adecuada coordinación grafomotora fina e integración visomotriz para dirigir el trazo, circunstancia que suelen lograr todos los niños/as mediante la práctica y si no existen dificultades motoras previas. Hay que tener en cuenta que cuando el problema de escritura manual está provocado únicamente por dificultades caligráficas, no se considera disgrafía sino que se incluye dentro de los trastornos del desarrollo de la coordinación (APA, 2000).


Revisión

Una vez escrito un texto, se necesita revisarlo para verificar que no haya errores. La revisión entonces consiste en analizar el texto producido para mejorarlo, leyéndolo y comparándolo con la intención comunicativa inicialmente planificada. Se procede así a detectar posibles errores ortográficos, sintácticos o semánticos, intentando mejorar la calidad general del texto. Se trata de un proceso final pero fundamental en el aprendizaje de la escritura y en la construcción de textos complejos (Garanchana, 2002).


Disgrafías periféricas y centrales

Siguiendo el modelo neuropsicológico cognitivo de la escritura, las disgrafías se pueden dividir en disgrafías periféricas y centrales. En las disgrafías periféricas se manifiesta un déficit en la programación o en la realización de movimientos gráficos. Así que afectan el proceso que va desde el almacén grafémico (patrones motores gráficos – proceso motriz) hasta la escritura en el papel. En las disgrafías centrales se manifiesta un déficit en la escritura, en el deletreo y en la escritura con caracteres móviles (se evita así el componente motor). En este caso afectan el proceso que va desde el sistema semántico (formación de las ideas) hasta los patrones motores gráficos (proceso motriz) pasando por la recuperación de las palabras (vía ortográfica o directa y vía fonológica o indirecta).


Disgrafías periféricas

Se presenta un déficit en la programación o en la realización de movimientos gráficos (afectan el proceso que va desde el almacén grafémico -patrones motores gráficos hasta la escritura en el papel).

  • Agrafía pura. Incapacidad de trazar correctamente la forma de las letras (por ejemplo cursivo, mayúscula, de imprenta, etc.).
  • Agrafía apráxica. Se quiere escribir algo pero no se tiene control sobre la acción.
  • Disgrafía aferente. El paciente presenta dificultades perceptivas, entonces presenta también dificultades para mantener las letras en una línea horizontal, la tendencia a omitir o duplicar rasgos y letras (como por ejemplo los errores de escritura de los pacientes con heminegligencia).

En las disgrafías periféricas los errores son:

  • Grafémicos: se detecta una semejanza entre el estímulo que se quiere escribir y lo que se escribe objetivamente, es decir que se escriben mal las letras, las palabras u otros signos lingüísticos.
  • Errores alográficos en la formación de las letras. El sistema alográfico es un almacén de la memoria en el que se guardan los patrones de las formas de las letras – o alógrafos- es decir las formas diferentes de la misma letra (por ej. cursivo, mayúscula, de imprenta, etc.).

Disgrafías centrales

Se presenta un déficit en la escritura, en el deletreo y en la escritura con caracteres móviles (evitando el componente del motor). Se ve afectado el proceso que va desde el sistema semántico (formación de las ideas) hasta los patrones motores gráficos (proceso motriz) pasando por la recuperación de las palabras (vía ortográfica o directa y vía fonológica o indirecta).

En la disgrafía fonológica la escritura de palabras funciona bastante, mientras que se detecta un déficit en la escritura de pseudopalabras. El problema afecta a la vía fonológica (o directa). Se hacen errores:

  • Morfológicos. La parte inicial de la palabra es correcta mientras que la parte final de la palabra (que confiere género y número) es incorrecta. Por ejemplo: “el pequeño murió al ser trasladada al hospital”, “Es que yo, desde chiquita, ha estado viviendo en …”).
  • De derivación. Se detectan errores en la parte final de la palabra (que tiene una función gramatical o de referencia semántica). Por ejemplo: “pintura/ pintor; pintaba/ pintar).
  • De sustitución de funtores. Se detectan errores en los funtores entre las palabras. Por ejemplo “entonces, después, cualquiera, alguien, donde etc.”.
  • De lexicalización. Se sustituye una pseudopalabras por una palabra, o una palabra de baja frecuencia por otra más frecuente. Por ejemplo: “gloma-goma; proflin-por fin, etc.”

Nota: Puesto que la vía directa (u ortográfica) se utiliza cuando se escriben palabras de alta frecuencia, con las que se ha tenido una frecuente experiencia previa, cuando se leen pseudopalabras, pseudohomófonos, fragmentos de palabras se está obligados a leer por vía indirecta (o fonológica), de modo que se debe leer con atención el texto, juntando los diferentes sonidos de la palabra desconocida.

En la disgrafía superficial se escriben bien las pseudopalabras (salvo que haya acentos), mientras las palabras (regulares e irregulares) se escriben con errores de regularización (aplicando correctamente las reglas de conversión fonema-fonema de la vía fonológica). El problema afecta a la vía ortográfica (indirecta o léxica).

En la disgrafía profunda se presenta un déficit tanto en la escritura de palabras (errores semánticos) como de pseudopalabras. El problema afecta tanto a la vía ortográfica (o indirecta) como a la vía fonológica (o directa). Se hacen errores:

  • Semánticos: se hacen errores semánticos, es decir que se escribe una palabra por otra que tiene un significado relacionado (por ejemplo: “cebolla por ajo, perro por gato, vela por barco etc.”). Además se tiene mayor dificultad para escribir palabras abstractas que concretas, palabras funcionales que palabras de contenido.
  • Otros errores también de la vía fonológica (incapacidad para escribir pseudopalabras, errores derivativos, etc.).

En la disgrafía del buffer grafémico se presentan errores grafémicos (se escriben mal las palabras u otros signos lingüísticos) tanto con palabras como con pseudopalabras, en todas las modalidades (escritura espontánea, copia, dictado). No influye la frecuencia, la clase gramatical o si la palabra es concreta o abstracta. Los errores empeoran cuanto más larga es la palabra. El problema afecta al buffer grafémico, la última componente antes de llegar a los mecanismos periféricos de la escritura. El buffer grafémico es el sistema de memoria que mantiene activas y ordenadas las representaciones de las letras. Se hacen errores:

  • Grafémicos: se detecta una semejanza entre el estímulo que se quiere escribir y lo que se escribe objetivamente, es decir que se escriben mal las letras, las palabras u otros signos lingüísticos.

Nota: Se cometen errores también en el deletreo o en la escritura con caracteres móviles.


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