Reconocimiento de emociones en TEA

La capacidad de reconocer las expresiones emocionales procedentes de la cara y del movimiento corporal es fundamental para establecer relaciones sociales, desarrollar reciprocidad emocional e interactuar de forma adecuada al contexto (Sprengelmeyer et al., 1999; Mostow et al., 2002; Baron-Cohen et al., 2005; Ekman, 2006).

Niño riendo.Las interacciones sociales a su vez, en tanto que se  exponen a manifestaciones emocionales posibles (incrementando el abanico de experiencias), son necesarias para garantizar el desarrollo de las competencias de reconocimiento emocional (Leppanen et al., 2006).

A partir de estos presupuestos, desde los años ’70, numerosos estudios sobre el reconocimiento emocional se han enfocado en la percepción visual de imágenes de expresiones faciales (Friesen y Ekman, 1978; Ekman et al., 1972; Ekman, 1992).

Más recientemente se han empezado también a utilizar imágenes de posturas corporales (Sprengelmeyer et al., 1999) en cuanto se ha descubierto que también el movimiento corporal es una dimensión relevante a la hora de distinguir y comprender distintas expresiones emocionales como la felicidad, la tristeza, el miedo, la ira, la sorpresa y el asco (Sprengelmeyer et al., 1999).


Percepción visual de expresiones faciales emocionales en TEA

Chica con expresión triste

La infancia es la etapa crítica para el desarrollo del reconocimiento emocional siendo, entre todas las emociones básicas, la alegría la que se reconoce de manera más temprana, seguida por las expresiones faciales de ira o tristeza y, posteriormente, de miedo, asco o sorpresa (Camras & Allison, 1985; Herba et al. 2006).

Un adecuado reconocimiento emocional correlaciona positivamente con el desarrollo de comportamientos sociales adaptativos, y negativamente con comportamientos socialmente inadecuados (Izard et al., 2001). Es decir que la habilidad en el reconocimiento emocional es predictiva del nivel de competencia social del niño (Mostow et al., 2002).

Cinta de autismo, símbolo

Una de las características principales de las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) es la dificultad para comprender estados emocionales e intenciones, anticipar las posibles reacciones y proporcionar una respuesta socialmente adecuada (Lord et al., 1994; Izard et al., 2001, Howley et al., 2005, Wing, 2012). Estas dificultades se manifiestan a través de un uso limitado del comportamiento no verbal, como la dirección de la mirada y las expresiones faciales y, de forma especial, a través de una dificultad en la reciprocidad emocional y social (Lord et al., 1994).

En 1988 Hobson y colaboradores documentaron como adolescentes con TEA empleaban estrategias atípicas en la percepción de fotografías de caras, en las que se expresaban distintas emociones básicas (alegría, ira, tristeza, miedo, asco y sorpresa). Específicamente detectaron una tendencia a focalizar la atención más en los detalles de la forma de la cara que en los elementos indicativos del significado emocional de la expresión (Hobson, Ouston, & Lee, 1988 a, b).

Esquema de la corteza cerebral.Como confirmación de esta tendencia en los TEA, distintas investigaciones subrayan una menor competencia en la discriminación de expresiones faciales más complejas como el miedo, probablemente relacionadas con un nivel de atención reducido a los aspectos globales de la cara (Pelphrey et al., 2002; Klin et al., 2002) y, de forma específica, a la región de los ojos (Gross, 2004).

Investigaciones más recientes han señalado diferencias en la activación cerebral entre personas con TEA y personas con desarrollo típico en tareas de percepción de expresiones faciales. En particular se ha detectado que, tras la exposición visual a un “set” de caras, las personas con TEA presentan:

  • menor activación del Giro Fusiforme (Ashwin et al., 2006), normalmente relacionado con el reconocimiento facial,
  • mayor activación del Giro Temporal Inferior (Schultz et al., 2000), normalmente relacionado con el reconocimiento de objetos.

Otras investigaciones dirigidas a analizar posibles peculiaridades en el procesamiento visual de expresiones faciales en las personas con TEA han destacado:

  • menor discriminación de estímulos como igual/diferente (Behmann et al., 2006),
  • ausencia de preferencia por la parte superior de las caras asociada y mayor facilidad en el procesamiento de caras invertidas (Teunisse et al., 2003; Van der Geest, 2002),
  • dificultades en la discriminación del género en estímulos visuales faciales (Njiokiktjien et al., 2001; Pelphrey et al., 2005; Senju et al., 2004).

Todos estos hallazgos indican una manera distinta de procesar los estímulos visuales en los Trastornos del Espectro Autista que, sin embargo, ha demostrado ser independiente del Cociente Intelectual (Teunisse et al., 2003; Pelphrey et al., 2002).


Percepción visual de expresiones corporales emocionales en TEA

stop-863665_1280Los movimientos corporales junto con el movimiento facial juegan un rol fundamental en las interacciones sociales, especialmente en las interacciones emocionales. Por esta razón, en los últimos años, la investigación ha empezado a considerar que el estudio de la percepción de expresiones faciales y corporales es más ecológica e informativa si se realizan experimentos con estímulos dinámicos (vídeos) más que con estímulos estáticos (fotografías).

Como consecuencia, distintas investigaciones han comprobado la existencia de un circuito neural implicado en la percepción de movimientos coordinados complejos (típicos de las expresiones emocionales faciales y corporales) pero no activo durante la percepción de movimientos aislados (del cuerpo y la cara): el Surco Temporal Superior – STS (Allison et al., 2000; Grossman et al., 2000; Haxby et al., 2000).

Foto de un cerebro y un corazón en un columpio.

Igual que en el caso de las investigaciones sobre la percepción basada en fotografías de caras emocionales, un estudio reciente subraya también una menor competencia de niños con TEA en reconocer información emocional procedente del movimiento corporal (Mazzoni, 2017). En este estudio, cuando se comparan con los niños con desarrollo típico, los niños con TEA muestran dificultades no solo en el reconocimiento de movimiento emocional, sino también en el reconocimiento del movimiento de acciones neutras relacionadas con anomalías en la activación del Surco Temporal Superior – STS (Mazzoni, 2017).

A diferencia de los resultados de estudios basados en fotografías estáticas, en el que la manera distinta de procesar los estímulos en TEA es independiente del Cociente Intelectual (Teunisse et al., 2003; Pelphrey et al., 2002), en el caso de la percepción de los movimientos emocionales esta independencia es poco clara (Mazzoni, 2017). En otras palabras, parece que un Cociente Intelectual más elevado podría permitir a los niños con TEA la creación de algún tipo de mecanismo compensatorio, que les sirva de ayuda para reconocer mejor el contenido emocional de los movimientos corporales.


Esquema de las áreas cerebrales involucradas en el reconocimiento emocional.


Referencias

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