Trastorno de personalidad por dependencia

El caso

Marta de 29 años está casada y vive en su barrio de toda la vida, a poca distancia de sus padres. Es ayudante de enfermería y a menudo se pone a llorar en el trabajo (una clínica privada) cuando su jefa le dice que no hace bien su trabajo o que se ha equivocado. Varias veces ha pensado en el suicidio y su marido comenta que a Marta nunca le ha gustado estar lejos de él o empezar algo sola. Sigue contando el marido: “Marta confía en mi para tomar todas las decisiones en casa y no sabe funcionar bien sola”. Ha presentado una fuerte dependencia desde que era pequeña: tenía fobia a quedarse en el colegio tanto en la guardería como en primaria. Durante la escuela primaria lloraba en clase hasta que su madre iba a recogerla. Tuvo una buena amiga desde la escuela primaria hasta la universidad y eligió la facultad de enfermería igual que ésta, cursando así con ella todas las etapas tanto escolares como laborales. Marta cuenta que va a ver a su madre todas las semanas porque la madre le ha dicho siempre que quiere verla y tenerla cerca por si acaso la necesita. Estas características de Marta hacen pensar que puede presentar un Trastorno de Personalidad por Dependencia.

Clasificación DSM IV & CIE 10

El Trastorno de Personalidad por Dependencia (DSM IV) se caracteriza por un patrón general de una excesiva necesidad general de que se ocupen de uno, que ocasiona una comportamiento de sumisión y temores de separación, que comienza al principio de la edad adulta en diferentes contextos, y se manifiesta con 5 o más síntomas:

  1. Tiene dificultad para tomar decisiones cotidianas si no cuenta con un excesivo consejo y reafirmación por parte de los demás.
  2. Necesidad de que otros asuman responsabilidades en las principales parcelas de su vida.
  3. Tiene dificultad para iniciar proyectos o para hacer las cosas a su manera.
  4. Va demasiado lejos llevado por su deseo de lograr protección y apoyo de los demás, hasta el punto de presentarse voluntario para realizar tareas desagradables.
  5. Se siente incómodo o desamparado cuando está sólo debido a sus temores exagerados a ser incapaz de cuidar de sí mismo.
  6. Cuando termina una relación importante, busca urgentemente otra relación que le proporcione el cuidado y el apoyo que necesita.
  7. Está preocupado de forma no realista por el miedo a que le abandonen y tenga que cuidad de sí mismo.

dark-1283752_1920Según la Clasificación Internacional de los Trastornos Mentales y del Comportamiento (CIE-10), para diagnosticar un Trastorno Específico de la Personalidad (F60) se necesita detectar un trastorno grave del carácter y del comportamiento del individuo, al que se acompañan alteraciones personales y sociales considerables. Según el CIE-10 los trastornos de la personalidad tienden a presentarse en la infancia y adolescencia y a persistir durante la edad adulta. Para diagnosticar un Trastorno Específico de la Personalidad (F60) se requiere la presencia de una alteración de la personalidad no directamente atribuible a una lesión o enfermedad cerebral importante o a otros trastornos psiquiátricos, que reúna las siguientes pautas:

  1. Actitudes y comportamientos que carecen de armonía, que afectan por lo general a varios aspectos de la personalidad; por ejemplo a la afectividad, a la excitabilidad, al control de los impulsos, a las formas de percibir y de pensar y al estilo de relacionarse con los demás.
  2. La forma de comportamiento anormal es duradera, de larga evolución y no se limita a episodios concretos de enfermedad mental.
  3. La forma de comportamiento anormal es generalizada y claramente desadaptativa para un conjunto amplio de situaciones individuales y sociales.
  4. Las manifestaciones anteriores aparecen siempre durante la infancia o la adolescencia y persisten en la madurez.
  5. El trastorno conlleva un considerable malestar personal aunque éste puede también aparecer sólo en etapas avanzadas de su evolución.
  6. El trastorno se acompaña, por lo general aunque no siempre, de un deterioro significativo del rendimiento profesional y social.

F60.7 Trastorno dependiente de la personalidad. Se trata de un trastorno de la personalidad caracterizado por: 1) Fomentar o permitir que otras personas asuman responsabilidades importantes de la propia vida. 2) Subordinación de las necesidades propias a las de aquellos de los que se depende; sumisión excesiva a sus deseos. 3) Resistencia a hacer peticiones, incluso las más razonables, a las personas de las que se depende. 4) Sentimientos de malestar o abandono al encontrarse solo, debido a miedos exagerados a ser capaz de cuidar de sí mismo. 5) Temor a ser abandonado por una persona con la que se tiene una relación estrecha y temor a ser dejado a su propio cuidado. 6) Capacidad limitada para tomar decisiones cotidianas sin el consejo o seguridad de los demás. Puede presentarse además la percepción de sí mismo como inútil, incompetente y con falta de resistencia. Se incluyen: Personalidad asténica. Personalidad inadecuada. Personalidad pasiva. Personalidad derrotista. Trastorno asténico de la personalidad. Trastorno inadecuado de la personalidad. Trastorno pasivo de la personalidad. Trastorno derrotista asténico de la personalidad.

Más información

couple-1845334_1920El Trastorno de Personalidad por Dependencia se caracteriza por una excesiva necesidad de ser cuidado y comportamientos persistentes de sumisión y miedo a la separación. La persona con trastorno por dependencia delega en los demás la responsabilidad de sus decisiones, que es incapaz de tomar sin que se le tranquilice y aconseje. Se trata de una dependencia tan extrema que resulta patológica.  El dependiente puede someterse, tolerar defectos, infidelidades y maltratos de su pareja (o de los demás) sin expresar desacuerdo, por temor a perder el apoyo de esta persona. Por lo general tiende a mantener las relaciones siempre que sea posible, aunque sean disfuncionales y, en el caso de que terminen, busca otra de forma urgente.

Con mucha frecuencia el trastorno de personalidad por dependencia se asocia con otros trastornos como la depresión mayor, el trastorno bipolar, trastornos de ansiedad y de la conducta alimentaria.

En la historia de la paciente dependiente (Gabbard 2002) a menudo se puede detectar un apego inseguro (que es una característica central de este trastorno) probablemente asociado a un modelo parental de refuerzo de la dependencia, que ha actuado en todas las etapas de desarrollo. Es decir que la persona dependiente ha vivido con unos padres que le han indicado directa o indirectamente que la independencia era algo muy peligroso y que era mejor permanecer apegados a sus padres, que parecían rechazarle cuando intentaba ser más autónomo.

A menudo, el apegarse al otro de la persona dependiente enmascara su agresividad y, como consecuencia, la persona “objeto de este apego” puede percibir sus peticiones como hostiles y agobiantes. El comportamiento dependiente también puede ser una forma de evitar la reactivación de experiencias traumáticas del pasado.

 Diferencia entre Trastorno de Personalidad Dependiente y Límite (Gabbard 2002)

 En el 50% de los casos, el diagnóstico de trastorno de personalidad dependiente se asocia al diagnóstico de trastorno límite de la personalidad. De todas formas hay una gran diferencia entre trastorno límite y dependiente. El paciente con trastorno límite reacciona al abandono con ira y manipulación, mientras que el paciente dependiente enfatiza sus conductas de sumisión y adherencia (Hirschfeld et al. 1991). En caso de abandono, el paciente dependiente puede recurrir a sustancias (para gestionar sus emociones dolorosas de abandono) o perseguir una venganza; de todas formas, la inestabilidad y la intensidad de las reacciones del paciente con trastorno límite de la personalidad no se encuentran en las relaciones de las personas con trastorno de personalidad por dependencia.