La disregulación emocional consiste en un control pobre de las propias emociones en distintas situaciones sociales. El comportamiento es poco flexible y espontáneo con conductas disruptivas.
Puede deberse a la falta de conocimiento de las reglas sociales o a una dificultad en la modulación de la propias reacciones emocionales a las demandas del ambiente. Las manifestaciones de la disregulación emocional pueden oscilar entre una expresión emocional excesiva y cambios rápidos e incontrolados de la afectividad.
Puede aparecer en distintos grados y no se considera un diagnostico en sí, sino como característica subyacente en distintos trastornos psicológicos como los Trastornos del Espectro Autista (TEA), el Trastorno por Déficit de Atención (TDAH), el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), los Trastornos de la Conducta, la Depresión y la Ansiedad.