Ser padres

Ser padres no es una tarea fácil. La parentalidad supone un continuo proceso de cambios y adaptaciones donde las funciones de un padre o una madre van más allá de satisfacer las necesidades y cuidados básicos del bebé. Los nueve meses de embarazo son un período cargado de ilusiones, expectativas, temores y sobre todo dudas, muchas dudas. A pesar del miedo a lo desconocido, muchos padres viven el proceso de paternidad como un momento único repleto de felicidad, mientras que otros lo viven como una etapa difícil donde la relación de pareja puede incluso deteriorarse.

 No resulta fácil responder a la pregunta de qué causa tales diferencias pero la experiencia nos dice que las familias que afrontan la llegada de un hijo de forma más satisfactoria son aquellas que cuentan con más fuentes de apoyo. No se trata solo de apoyo práctico (o instrumental) sino también emocional e informativo. El apoyo emocional e instrumental suelen estar cubiertos, bien por la pareja o amigos, bien por los abuelos de los que ya antes del nacimiento se espera una ayuda incondicional.

Encontrar información fiable y actualizada así como experiencias de elaboración emocional y psicológica ya es más difícil: pues las fuentes tradicionales, como pueden ser los abuelos, no siempre resultan satisfactorias para los futuros padres. Así, cuanto más escasos o menos satisfactorios sean los recursos informales (como la familia y los amigos por ejemplo) más necesario se hace el apoyo formal para afrontar el camino a la parentalidad.

Los cambios en los valores sociales afectan a las familias desde todos los puntos de vista, siendo cada vez más necesario que padres y educadores cuenten con un espacio para la formación y el desarrollo personal, ya que el mejor educador es aquel que, a través de las vivencias y el pensamiento crítico, ha aprendido a elegir de forma consciente lo que debe transmitir a las nuevas generaciones.


© Psise: Servicio de Psicología Clínica del Desarrollo. Unidad de Observación y Diagnóstico Funcional.