El vínculo de apego

El apego es una necesidad biológica innata, un vínculo profundo entre el niño y su cuidador, que se instaura desde el nacimiento y permite al niño desarrollar su manera de ser, vivenciar y representar las relaciones afectivas cercanas.

 

El vínculo de apego se expresa a través de patrones de comportamiento, biológicamente predispuestos, que se desarrollan a través de la interacción repetida con personas afectivamente significativas, que permiten la adaptabilidad de la descendencia al entorno y la preservación de la especie.

 

Se desarrolla progresivamente a partir de la primera infancia, influye en las expectativas y comportamiento tanto del niño como del adulto y moldea sus interacciones con otras personas, así como también siendo modificado por estas.

Encuentros de crianza

encuentros de crianza

Grupo de encuentro para madres y padres con nuestra psicóloga infantil Noelia Sosa.

Espacio de encuentro para familias, enfocado en la construcción de rutinas y redes sociales en esta nueva etapa. Se trata de un grupo abierto en el que compartir experiencias, dudas y necesidades relacionadas con la adaptación personal y familiar tras el parto, la crianza y el manejo de emociones. Los encuentros de crianza se realizan quincenalmente en formato online.

Inscríbete

Encuentros de crianza

encuentros de crianza

Sesión online de los encuentros de crianza organizados por la Escuela de Familias de Psise Madrid. Estos encuentros tienen carácter quincenal, se realizan en formato online y están coordinados por Noelia Sosa, Psicológa infantil y de familia en Psise Madrid.

Durante las sesiones, se trabajan aspectos relacionados con la adaptación personal y familiar tras el parto, la crianza y la gestión emocional.

Infórmate aquí

Ansiedad antes los exámenes… puedes superarla

¿Cuándo aumentan los niveles de ansiedad ante los exámenes?

Se estima que entre el 15 y el 25% de los estudiantes experimenta niveles elevados de ansiedad ante la evaluación. En estos casos, un mayor nivel de ansiedad se produce cuando el examen prevé un límite de tiempo ajustado, produciendo efectos negativos sobre el razonamiento y, en general, en la realización académica del estudiante.

Hoy en día sabemos que las personas que sufren de ansiedad ante los exámenes tienden a anticipar el fracaso, piensan en todas las consecuencias negativas y se tensan hasta el punto de quedar mentalmente bloqueados. Esta forma de ansiedad está relacionada con cómo el estudiante afronta las situaciones, en cómo gestiona sus preocupaciones y en la confianza en sí mismo.

¿La ansiedad es culpa mía o de los factores externos? 

El foco de la ansiedad ante los exámenes depende tanto de factores personales como ambientales. Los factores personales están relacionados con la estructura de personalidad del estudiante, su autoconfianza, motivación, expectativas, creencias, experiencias previas de aprendizaje y en cómo afronta su cotidianidad.

Los factores ambientales dependen del sistema de enseñanza que puede decidir alimentar la ansiedad a lo desconocido o favorecer la exploración de nuevas situaciones, siendo consciente que se aprende equivocándose, algunas veces fracasando, pero mejorando a lo largo de esta exploración.

¿Cómo podemos reducir esta ansiedad ante los exámenes?

Experimentar pequeñas dosis de ansiedad antes de un examen es algo normal, pero existen métodos educativos muy útiles que ayudan sobradamente a reducir estos sentimientos. Por ejemplo, un buen sistema de evaluación, y que aplican algunas universidades, consiste en evaluar al alumno no sólo en un examen final sino también en el desempeño diario en clase.

Esta manera de ver la evaluación como algo continuo y bidireccional entre estudiante y enseñanza obliga al docente a ponerse en cada sesión en juego como profesional, al estudiante como futuro profesional, y a ambos como personas que comparten experiencias relevantes en busca de un mejor Yo.

¿El problema de la ansiedad está en la memorización de los contenidos?

El problema no está en la memorización de los contenidos, sino en la influencia de las emociones negativas sobre el razonamiento y la elaboración de la información. Anticipar el fracaso, pensar únicamente en las consecuencias negativas, amplificar el miedo, quedando parado en la preocupación, son factores que bloquean cualquier actividad racional, creativa y relacional.

Existen estrategias y técnicas de aprendizaje eficaces para cada tipo de exigencia formativa (memorizar, elaborar, crear, solucionar, desarrollarse personalmente). Conocerlas y desarrollarlas es parte del mismo proceso de aprendizaje del alumno facilitado por el docente.
¿Qué papel juegan los padres para combatir la ansiedad de los hijos ante los exámenes? 

Si desde pequeño hemos aprendido que el mundo que nos rodea es un lugar imprevisible, peligroso, que nos solicita más de lo que podemos ofrecer, que no reconoce nuestros esfuerzos y que no hay consuelo cuando lo necesitamos, con mucha probabilidad tendremos a vivir las nuevas experiencias con ansiedad y miedo.

Es fundamental que tanto el sistema educativo (familiar y formativo) como laboral conozcan en profundidad el fenómeno del estrés y de la ansiedad, estén sensibilizados con ello, prevengan sus riesgos y sepan cómo construir entornos saludables.

¿Qué podemos decir a los estudiantes que ven el suspenso como algo malo y por ello dejan de cuidarse?

Un suspenso no es el fin del mundo, además suspender de vez en cuando puede estimularnos a
superar nuestros límites y, en estos casos, mejor si intentamos superarlos cooperando con un compañero.

Sabemos muy bien que el trabajo cooperativo permite aprender más y mejor, flexibiliza nuestra manera de relacionarnos, permite definir tiempos y objetivos, evitando que el aprendizaje resulte una labor que nos aísla como personas y como profesionales.

Leer más…
¿Sufrir estrés en época de exámenes es normal? El Economista, 23 de enero 2018…

Las rabietas

Entre los 2 y 3 años de edad las rabietas son la forma de expresión de la frustración más frecuente en los niños y, hasta los 4 años, se consideran una manifestación socialmente aceptada aunque desagradable para el entorno. A partir de los 5 años el niño ya posee ciertas capacidades lingüísticas y de reconocimiento emocional que deberían permitirle expresar las rabietas de una forma más madura, modulando (y no inhibiendo) la experiencia emocional personal.

La importancia de interacciones adecuadas con los padres, donde estos modelen corrijan y ayuden a regular las conductas de sus hijos, se ve demostrada en los casos de niños privados de este tipo de interacciones en la primera infancia. Distintas investigaciones han demostrado que los niños que crecen en ambientes con estrés crónico, problemas de apego y ausencia de interacción con sus padres tienden a mostrar dificultades en  el control y regulación emocional, la tolerancia a la frustración y en el auto-control.

Leer más…