Taller: Los problemas de conducta en la infancia (26-oct-2018)

En esta segunda edición del taller acerca de los problemas de conducta en la infancia, se tratan temas asociados a las dificultades de conducta infantil, el papel de los padres en la regulación emocional y comportamental y algunas pautas para el trabajo sobre conductas inapropiadas. 

El taller también se dirige a los padres que asistieron a la primera edición y deseen ampliar información o compartir más experiencias.

El Servicio de Psicología del Desarrollo Psise Madrid organiza un grupo de formación dirigido a madres y padres con hijos de hasta 10 años. El taller se celebrará el próximo viernes 26 de octubre 2018 (18.00-20.00) en las instalaciones de Madrid (Calle Albendiego 7, 2ª planta 28029), cerca de Plaza Castilla. El taller cuenta con un espacio de debate en el que compartir dudas y experiencias personales, recibiendo asesoramiento especializado acerca de las dificultades y pautas para corregir el comportamiento infantil.

La importancia del diagnóstico temprano del autismo

El Trastorno Temprano Atípico del Espectro del Autismo – EASSD (Early Atypical Autism Spectrum Disorder), ha quedado definido en la nueva clasificación diagnóstica DC:0-5 (2016). Esta nueva etiqueta permite a los profesionales identificar de manera temprana la sintomatología de los Trastornos del Espectro Autista (TEA) para un diagnóstico temprano en niños entre los 9 y los 36 meses, con el objetivo de activar una intervención preventiva, especialmente recomendada entre el segundo y tercer año de vida.

La detección temprana no tiene el objetivo de diagnosticar con certeza la presencia de un trastorno, sino de identificar, con un cierto grado de confianza, si el niño está en riesgo de padecer una particular dificultad o discapacidad. De esta manera se abre la posibilidad de una intervención precoz y especializada, capaz de prevenir complicaciones secundarias derivadas del aislamiento y de la falta de integración social.

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Los problemas de conducta infantil

Educar a un hijo es tal vez un de los retos más difíciles a los que se enfrentan los padres a lo largo de su vida. Los problemas de conducta infantil en ocasiones suponen un gran desgaste mental, incluso pueden desequilibrar la relación de pareja cuando cada uno defiende maneras distintas de educar. Y mientras los padres se ponen de acuerdo, el niño ya se ha salido con la suya. Y es que, ante los problemas de conducta infantil, no siempre recurrimos a los mejores métodos para corregirlos. Valentina Piermattei, Psicóloga y Psicoterapeuta de Psise Madrid, nos despeja dudas.

¿Es posible educar sin castigar?

Claro que es posible. Yo diría que es imprescindible. El primer paso para una educación eficaz consiste en utilizar técnicas de refuerzo y dejar de lado el castigo. El refuerzo consiste, en pocas palabras, en hacer hincapié en las conductas positivas que el niño posee (que seguramente son muchas), para que podamos transmitirle una imagen “buena” de él. Es importante que nuestro niño entienda que, frente a comportamientos adecuados, recibirá alabanzas, elogios y atención por parte de los adultos. 

Esta ola de positividad ayudará a desarrollar una buena autoestima en el niño y a crear un clima positivo en la familia, alrededor del cual todos los miembros se sentirán emocionalmente satisfechos. A veces nos olvidamos de reforzar y enfocamos nuestro modelo educativo en la riña, en los gritos, etc…

¿Es mejor razonar con nuestro hijo?

Sin duda. Siempre es importante explicar por qué está pasando algo y la razón de la aplicación de una norma, por ejemplo. Esta explicación ayuda a que los límites no sean percibidos como una imposición, sino como algo necesario para el correcto desarrollo del niño bajo todos los puntos de vista, emocionales y cognitivos. Quizás se podría prescindir de razonar y explicar verbalmente lo que está pasando en los casos de niños con necesidades especiales que tengan un retraso mental grave, por ejemplo. En estos casos razonar no sirve de mucho porque falta la comprensión del lenguaje de los adultos. En situaciones así, hay otras herramientas que ayudan a educar de una forma más eficaz, siempre enfocadas en una educación positiva y sin castigo.

¿Cuándo nuestro hijo no entra en razón y no nos obedece ante los buenos modales, debemos entonces elevar el tono de voz y castigarle?

Yo diría que no. Los adultos constituyen los modelos principales para los hijos. Si observan modelos educativos basados en el castigo, los reproducirán en su desarrollo y con su entorno, incluidos los padres. Lo que es aconsejable hacer es intentar no gritar, prevenir posibles situaciones críticas y sobre todo ser coherentes con lo que hemos dicho verbalmente.

En casos de situaciones críticas, es aconsejable, si es posible hacerlo, distraer a nuestro niño y reforzar la primera conducta adecuada que emita, que podría ser por ejemplo la de parar de llorar y gritar. El ingrediente mejor para una educación positiva consiste en entrenarse a desarrollar una gran paciencia y calma por parte de los padres.

¿Cuáles son los castigos a evitar?

Primero de todo debemos huir de los castigos físicos. Insisto, si un niño vive un castigo físico, lo va a reproducir en su vida y lo hará porque lo ha aprendido de sus padres.

Luego debemos huir de las amenazas (“si no haces esto, entonces no te dejaré ver los dibujos”), de las reprimendas verbales que humillen a los hijos y que los etiqueten como “personas malas”.

Debemos evitar decir a nuestro hijo que es un niño “malo”, no existen niños malos, existen conductas inadecuadas que se pueden disminuir aprendiendo metodologías y técnicas específicas.

Si los problemas de conducta se repiten no solo en casa, pero también en la escuela, ¿qué podemos hacer en esos casos?

En estos casos se recomienda empezar una intervención especializada. El primer paso del especialista consiste en evaluar la situación y descubrir las causas que mantienen el problema.

Después de este primer proceso, se valorará la necesidad de empezar una intervención, que será dirigida no solamente al niño, también a los padrespara ayudarlos a enfrentarse de la manera más eficaz a estas dificultades. A veces, si el niño es muy pequeño no se hace una intervención directa sobre él y se trabaja exclusivamente con los padres.

Es necesario también involucrar la escuela en este proceso, puesto que es una parte fundamental en la vida del niño. Es importante añadir que los mejores resultados frente a problemas de conducta se consiguen gracias a la colaboración directa de los padres y de los profesionales de la escuela. En caso contrario, la intervención no podrá conseguir los resultados esperados.

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Taller: El sueño infantil (6-oct-2018)

El sueño infantil es un tema que preocupa mucho a las familias, en torno al mismo circulan muchas dudas: ¿duerme mi hijo lo suficiente?, ¿cómo le puede afectar la falta de sueño en su desarrollo?, ¿cuándo va a dormir del tirón?, ¿cómo le ayudo a dormir?, ¿tiene que aprender a dormir o es un proceso natural? 

Cuando la situación en casa es muy diferente a la deseada, el nivel de ansiedad y cansancio puede aumentar las inseguridades de los progenitores.

Conocer los procesos implicados en el sueño, así como la evolución de los mismos desde el nacimiento puede convertirse en una herramienta eficaz para los padres, proporcionándoles mayor comprensión de las dificultades y ajustando sus expectativas al momento evolutivo en el que se encuentre su hijo.

El Servicio de Psicología del Desarrollo Psise Madrid organiza un grupo de formación dirigido a madres y padres con hijos de hasta 3 años. El taller se celebrará el próximo sábado 6 de octubre 2018 (10.30-12.30) en las instalaciones de Madrid (Calle Albendiego 7, 2ª planta 28029), cerca de Plaza Castilla. El taller cuenta con un espacio de debate en el que compartir dudas y experiencias personales,  recibiendo asesoramiento especializado acerca de las dificultades y pautas para ayudar al niño a regular los procesos del sueño.

Taller: Los problemas de conducta en la infancia (28-sept-2018)

Los problemas de conducta infantil se pueden presentar bajo diferentes formas, aunque las manifestaciones más frecuentes, en niños entre los dos y los cuatro años, se relacionan con episodios de llanto, gritos, romper o tirar cosas, golpear, pegar, tirarse al suelo.

Se trata de conductas menos adaptadas al contexto social y pueden derivarse de dificultades en la regulación emocional y conductual. En edades mas avanzadas pueden aparecer conductas asociadas al desafío a las normas, desobediencia y faltas de respeto a la autoridad de los adultos e incluso agresividad.
Abordar lo antes posible las dificultades de regulación proporcionará herramientas a los niños para una conducta más adaptada tanto en el ambiente familiar como en otros contextos.

La presencia de este tipo de dificultades puede ser una fuente de gran estrés para la familia, alterando  además el desarrollo y las relaciones sociales del niño. 

Desde una perspectiva de desarrollo típico, alrededor de los dos-tres años los niños pasan a ser un poco más autónomos y, con la ayuda de los padres, empiezan a regular sus estados emocionales de una manera progresiva y más independiente. Durante este proceso pueden aparecer algunos problemas de ajuste que deriven en dificultades más o menos significativas.

El Servicio de Psicología del Desarrollo Psise Madrid organiza un grupo de formación dirigido a madres y padres con hijos de hasta 10 años. El taller se celebrará el próximo viernes 28 de septiembre 2018 (18.00-20.00) en las instalaciones de Madrid (Calle Albendiego 7, 2ª planta 28029), cerca de Plaza Castilla. El taller cuenta con un espacio de debate en el que compartir dudas y experiencias personales,  recibiendo asesoramiento especializado acerca de las dificultades y pautas para corregir el comportamiento infantil.

Adaptación a la escuela infantil

Por fin ha comenzado el nuevo curso escolar y algunos niños pueden vivir este momento como un auténtico drama. La pregunta más frecuente que nos hacemos los padres es: ¿Se adaptará mi hijo a la escuela? Surgen los temores de los padres por esos momentos diarios de separación. Se suceden las escenas de llantos a la hora de dejarlos en las aulas, escenas que pueden durar hasta semanas. Para saber cómo debemos actuar ante este tipo de situaciones, Noelia Sosa, psicóloga infantil de Psise Madrid, nos da algunos consejos para una adaptación a la escuela infantil exitosa.

¿Es importante preparar a nuestro hijo para su aterrizaje en el colegio? 

Sí, es importante y necesario que los niños sepan que van a ir a la escuela infantil o al colegio y que les vayamos preparando. Es cierto que cada niño es diferente y no todos van a reaccionar igual al período de adaptación y a los cambios. Cuando se hace el cambio de ciclo de primero de infantil al colegio puede ser necesario esperar a que se acerque el inicio de las clases (unas semanas antes) para informarles de que cambian de centro educativo. En ocasiones me he encontrado con familias que le comentan a inicio del verano que a la vuelta irán al “cole de mayores”, un cole grande, con muchos niños… y eso a algunos niños les puede causar una ansiedad innecesaria y una espera demasiado larga.

¿Qué pautas debemos seguir?

Nuestros hijos deben saber que van a iniciar la escuela infantil o el colegio. Como padres podemos ayudarles de diferentes maneras, por ejemplo con:

  1. Horarios y rutinas. En verano es normal que las rutinas se cambien y los horarios se pierdan. No hay prisas por madrugar, los paseos o juegos nocturnos se alargan, la hora de la cama se atrasa… Pero una semana antes de iniciar el curso debemos retomar las rutinas y los horarios, aunque estemos de vacaciones, de esta forma les ayudaremos a estar descansados y preparados para iniciar el ritmo del curso escolar.
  2. Conocer el centro. Si comienzan en un centro nuevo unos días antes le podemos llevar a ver el lugar a el que van a ir y hablarles del centro. En el caso del  primer ciclo de infantil esto no sería necesario, un bebé no va a entender lo que va a pasar hasta que comience su proceso de adaptación.
  3. Ser positivos y estar tranquilos. Es importante que los padres estemos tranquilos y positivos con el inicio del curso para no transmitirle nuestras preocupaciones.
  4. Respetar sus ritmos. Quizás a nuestro hijo le cuesta un poco más adaptarse al cambio o a los compañeros nuevos. Tenemos que tener paciencia y confiar en él.
  5. Escuchar y respetar sus emociones. Es importante hablar con nuestro hijo, escucharle, saber sus temores, sus preocupaciones, lo que les gusta y lo que no. Que pueda contarnos lo que siente y que sepa que estamos para ellos.
Si nuestro hijo se pasa semanas llorando por la mañana antes de ir al colegio, ¿qué podemos hacer?

Cada niño es diferente y no todos se adaptan a los cambios de igual manera, puede haber niños que estén llorando por más tiempo o que les cueste participar de las actividades o socializar con otros niños.Cuando a nuestro hijo le cuesta un poco más adaptarse, tenemos que respetar su ritmo y ser pacientes. Además podemos hablar con el profesor o profesora para que nos cuente cómo lo ve en clase, si el llanto es prolongado o solamente en el momento de separación, cómo es la rutina dentro del aula, etc.

¿Es un proceso normal?

Sí es un proceso normal, en el que influyen las características individuales de cada niño, su situación en casa, el centro escolar y la edad entre otros factores.

¿Significa que mi hijo no ha desarrollado un apego seguro?

No necesariamente. La angustia de la separación la pasan todos los niños y sus padres, pero no es de igual intensidad y duración en todos. La edad también influye, a los menores de tres años les cuesta más separarse que a los niños mayores de cinco años. También existen edades más complicadas, donde nos podemos encontrar con una crisis de apego, son periodos en los que los niños demandan más de su mamá y, aunque hayan tenido ya el período de adaptación, puede volver a llorar al separarse de su madre. Las más conocida son en torno a los 8 meses y otra a los 2 años.

¿Es culpa de los padres?

No es culpa de los padres, pero aún así hay cosas que podemos hacer para ayudarles. Como hablar con el centro, hablar con nuestros hijos y ver qué les ocurre y qué es lo que sienten, dedicarles tiempo -aunque es a veces sea complicado- pero debemos intentar algún día ser nosotros quienes le llevemos y le busquemos del colegio y aprovechar para hablar, jugar y compartir tiempo juntos.

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Trastorno de la Tourette

 

El trastorno o síndrome de la Tourette es un trastorno del desarrollo neurológico, caracterizado por la presencia de tics motrices y vocales, que se presentan de forma persistente, aunque con un patrón variable en frecuencia e intensidad, durante al menos un año.

Los primeros síntomas suelen aparecer alrededor entre los 6 y 8 años, tendiendo a presentar variaciones en su intensidad a lo largo del desarrollo, remitiendo, en algunos casos de manera espontánea, a lo largo de la adolescencia.

Se trata de un trastorno cuyos síntomas resultan generalmente muy llamativos al entorno, pudiendo generar dificultades asociadas en el entorno escolar, las relaciones con los iguales y las relaciones familiares, y afectar al estado emocional del niño. Además, el Síndrome de Tourette ha sido asociado a otras dificultades, como el Trastorno por Déficit de Atención (TDAH), el Trastorno Obsesivo Compulsivo, trastornos del sueño, dificultades de regulación y alteraciones afectivas.

El control de los síntomas asociados al síndrome suele ser de carácter farmacológico. Sin embargo, la realización de un diagnóstico completo resulta un gran apoyo para conocer posibles dificultades secundarias y trastornos comórbidos que puedan afectar al adecuado desarrollo del niño. Recibir apoyo psicológico especializado puede resultar de gran ayuda en el manejo y aceptación de los síntomas, tanto para el propio niño como para la familia.

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Taller: Periodo de adaptación a la escuela infantil 8-sept-2018

El inicio de la escolarización es un gran paso en el desarrollo de los niños hacia la autonomía. Cuando el niño empieza la escuela se le pide separarse de los padres para relacionarse y desarrollar un contexto social ajeno al entorno familiar.

Para el niño se trata del comienzo de una etapa significativa, en la que entra en contacto con contextos, personas y realidades distintas a la hogareña. Además, supondrá la separación de las figuras parentales durante el periodo, relativamente largo, que ocupa la jornada escolar.

Los padres también tendrán que pasar su propio proceso de adaptación. Ellos también sufren la separación, las preocupaciones y dudas de este periodo. El resultado será más o menos positivo  en función de las características personales, aspectos contextuales y apoyos disponibles.

El Servicio de Psicología del Desarrollo Psise Madrid organiza un grupo de formación dirigido a madres y padres con hijos entre 4 meses y 3 años, que se incorporan por primera vez al mundo escolar. El taller se celebrará el próximo sábado 8 de septiembre 2018 (10.30-12.30) en las instalaciones de Madrid (Calle Albendiego 7, 2ª planta 28029), cerca de Plaza Castilla. El taller cuenta con un espacio de debate en el que compartir dudas y experiencias personales, recibir asesoramiento especializado y pautas para afrontar las dificultades que puedan surgir durante este proceso.

Cuándo llevar a un niño al psicólogo

Tomar la decisión de llevar a un hijo al psicólogo puede ser un momento complicado para muchas familias. Se trata de una consulta que, a lo largo de los años se ha ido normalizando aunque, en muchos casos, sigue relacionada con la idea de acudir sólo por una dificultad grave, un trastorno psicopatológico específico o una alternación en el desarrollo.

Cualquier padre o madre desea que sus hijos crezcan y se desarrollen felices, alcancen su máximo potencial y tengan experiencias y recuerdos positivos de su infancia. Por este motivo, actualmente las familias que consultan con un psicólogo no acuden únicamente en relación a una sospecha de que su hijo pueda tener TDAH, sufra de ansiedad, tenga un retraso madurativo o tenga problemas de conducta. El psicólogo puede ser también un gran apoyo en caso de transiciones importantes, dificultades con los compañeros de clase o cambios en la estructura familiar.

Cuando los padres observan o sospechan de la presencia de cualquier dificultad, o fallo en la adquisición de conductas y habilidades propias de la etapa del desarrollo puede resultar de gran ayuda la realización de una evaluación psicodiagnóstica completa. A través de la valoración del profesional resultará posible valorar la pertinencia de una intervención, lo más temprana posible antes de que estas dificultades se vean agravadas, así como también descartar la presencia de otros déficits asociados.

En los casos en que observamos dificultades comportamentales o problemas emocionales que interfieran en el normal desarrollo y en las relaciones del niño, recibir apoyo psicológico especializado puede resultar de gran ayuda tanto al niño como a los padres. A través de la intervención con el niño, el psicólogo infantil trabaja sobre cómo adquirir competencias de regulación,  dirigidas a la resolución de dificultades tanto a nivel comportamental como emocional. El entorno de intervención con el niño, especialmente en etapas más tempranas, es un entorno de juego, adaptado a la edad y generalmente percibido como positivo por parte del niño.

En cuanto al trabajo con los padres, la adquisición de pautas educativas y asesoramiento especializado pueden ser de gran ayuda para fomentar un desarrollo adecuado en el niño, favorecer el bienestar en las relaciones familiares y proporcionarle el mejor apoyo posible en función de sus características personales, sus necesidades y competencias.

Si bien es cierto que el tipo de dificultades presenta una gran variabilidad con el desarrollo, podemos encontrarnos con dificultades asociadas a la ansiedad, miedos y preocupaciones desde etapas muy tempranas, que se expresarán de una manera ajustada a la edad. Por ejemplo, en casos de niños más pequeños podemos encontrarnos con mayor frecuencia con rabietas, dependencia hacia los padres, comportamientos inmaduros, dificultades en el control de esfínteres o cierta agresividad. En la infancia tardía estas dificultades pueden expresarse también a través de problemas de regulación conductual, celos, pesadillas, agresividad, problemas de rendimiento académico o mayor tendencia al aislamiento.

Además de las dificultades concretas, el trabajo sobre habilidades socialesautoestima y seguridad, puede proporcionar al niño herramientas muy valiosas para su desarrollo a lo largo del ciclo vital.