Adaptaciones en la EbAU para Trastornos del Aprendizaje

Tras el diagnóstico de una dificultad específica del aprendizaje, la participación del centro escolar es un elemento esencial en la reeducación pedagógica, independientemente de las intervenciones de activación cognitiva dirigidas a compensar la dificultad específica (dislexiadisgrafiadiscalculia) que emprenda la familia.

La comunicación al centro de las dificultades del alumno proporciona la posibilidad de realizar una intervención coordinada, además de planificar adaptaciones específicas dentro del aula y una valoración académica que tenga en cuenta las características personales del alumno en las situaciones de evaluación.

De manera adicional, la comunicación del diagnóstico al centro permite una mejor comprensión del rendimiento y dificultades del estudiante, evitando atribuciones erróneas relacionadas con malas actitudes ante el aprendizaje o falta de motivación.

Además, proporcionar herramientas adaptadas en clase (que es el ámbito donde se manifiestan principalmente estos tipos dificultades) puede marcar la diferencia para el alumno en clase, proporcionándole una base sobre la que aprender y desarrollar estrategias propias, sintiéndose parte del grupo. Todo ello tendrá una repercusión positiva a nivel de autoeficacia y autoestima del alumno con dificultades específicas del aprendizaje.

Las adaptaciones escolares pueden dirigirse tanto a favorecer la adquisición de herramientas a nivel académico como a la compensación de las dificultades detectadas en el alumno. La naturaleza de estas medidas se define habitualmente en función de las necesidades, pudiendo tratarse de medidas como proporcionar un tiempo extra en la realización de tareas o exámenes, disponer de más espacio para responder a las preguntas, el uso de material apoyo o del ordenador, la oportunidad de leer en voz alta o realizar otras actividades ante la clase, realización de exámenes de manera oral, etc.

Solicitud de adaptaciones en la EbAU

De cara a la realización de la prueba de acceso a la universidad en España (EbAU), existe la posibilidad de solicitar adaptaciones en la realización de los exámenes para los alumnos con dificultades de aprendizaje y TDAH. Estas adaptaciones, al igual que las realizadas dentro de los centros escolares, les ofrece la oportunidad de demostrar el mejor rendimiento en la realización de la prueba en igualdad de condiciones con respecto a los chicos sin dificultad.

Actualmente, el procedimiento de solicitud de adaptaciones en la EbAU se establece según la regulación autonómica. La Comunidad de Madrid, establece que las solicitudes de adaptación deben ser realizadas por parte de los centros escolares, y de conformidad con el modelo y procedimiento de informe de propuesta de adaptación establecido por la Resolución de 10 de marzo de 2010 de la Dirección General de Educación Secundaria y Enseñanzas Profesionales (BOCM 14 de abril). La solicitud deberá ir acompañada de la documentación acreditativa de las dificultades concretas del alumno según corresponda.

Por su parte, el artículo 19 del Real Decreto 1892/2008, de14 de noviembre, regula las condiciones para el acceso a las enseñanzas universitarias oficiales de grado y los procedimientos de admisión a las universidades públicas españolas. Dicho artículo establece las medidas que se pueden determinar para la adaptación de la prueba, que en todo caso se «basarán en las adaptaciones curriculares con las que el estudiante ha cursado el Bachillerato, las cuales estarán debidamente informadas por los correspondientes servicios de orientación de los centros escolares».

En cuanto a la documentación acreditativa, se establece la necesidad de aportar un informe reciente emitido por un profesional colegiado, en el que se especifiquen el diagnóstico y las dificultades concretas del alumno (en los casos en que no exista una discapacidad certificada).

Normativa relacionada
  • Orden PRE/1822/2006, de 9 de junio, por la que se establecen criterios generales para la adaptación de tiempos adicionales en los procesos selectivos para el acceso al empleo público de personas con discapacidad.
  • Resolución de 10 de marzo de 2010, de la Dirección General de Educación Secundaria y Enseñanzas Profesionales, por la que se establece el modelo y procedimiento para la elaboración del informe de propuesta de adaptación de la prueba de acceso a las enseñanzas universitarias de los estudiantes que presenten discapacidad.
  • Real Decreto 1892/2008, de 14 de noviembre, por el que se regulan las condiciones para el acceso a las enseñanzas universitarias oficiales de grado y los procedimientos de admisión a las universidades públicas españolas.

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Microgenesis of typical storytelling

¿Qué es la narración y qué función tiene a lo largo de la infancia? 

¿Cómo medir las competencias narrativas dejando espacio a la respuesta creativa del niño? 

¿Cómo evolucionan las competencias narrativas entre los cuatro y los once años?

En el enlace a continuacion 50 copias online gratuitas del artículo en Early Child Development and Care de Routledge.

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Procesos de aprendizaje

Los procesos de aprendizaje son todas aquellas competencias que se desarrollan en el ámbito académico a lo largo de la educación del niño. Teniendo en cuenta la gran relevancia de la etapa escolar en el contexto diario del niño, la escuela adquiere también un papel más allá de la adquisición de conocimientos, en el que entran también en juego experiencias, aspectos emocionales y motivacionales.

Es de vital importancia detectar cualquier alteración, dificultad o trastorno específico del aprendizaje del niño, con el fin de proporcionar estrategias que le ayuden a alcanzar un desarrollo óptimo en función de sus competencias.

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Ayuda y autonomía con los deberes

En muchas ocasiones los padres pecamos de hacer demasiadas cosas por nuestros hijos, para que estos no se cansen en exceso, hasta el punto de querer estudiar por ellos e incluso hacerles los deberes. Sobre dónde está el límite de nuestra responsabilidad como padres, y cuándo los hijos deben aprender a ser autónomos, responde Valentina Piermattei, psicóloga de Psise.

¿Debemos ayudar a nuestros hijos en la realización de sus deberes escolares?

Todos los padres lo hacemos, pero ¿es siempre  bueno hacerlo? Parece que no. Según una investigación de la Universidad de Finlandia ayudar demasiado a nuestros hijos con sus deberes perjudica la salud mental. De lo contrario, hacer que sean más autónomos favorece el adecuado desarrollo psicológico. Entre los 3 y los 7 años de edad el niño empieza a adaptarse a la realidad física y social que le rodea  y este es el momento más adecuado para darle algunas responsabilidades, para favorecer el paso a una condición de autonomía “controlada”. La muestra de niños que formaron parte de esta investigación, cursaban entre segundo y cuarto de primaria. Quedó comprobado que más oportunidades tenían los niños de trabajar solos, más persistían en alcanzar el resultado final.

¿Qué mensajes trasladamos a nuestros hijos si les animamos a trabajar solos?

Si los padres dan la oportunidad a sus hijos de trabajar solos, ellos recibirán un mensaje de confianza en sus capacidades. Hoy en día muchos padres actúan de forma muy protectora: a menudo se adelantan a las necesidades de los hijos, prestan ayuda para evitar frustración en los niños y para ayudarlos a conseguir buenos resultados con poco esfuerzo. Esta conducta de los padres genera hijos inseguros, que delegan sus responsabilidades a los padres y les genera ansiedad. Los hijos esperan que los padres pongan a disposición sus competencias y sus conocimientos, sin que tengan que esforzarse solos por conseguir buenos resultados.

¿Cómo favorecer la autonomía en los estudios?

En lugar de tener una conducta de “guardaespaldas”, los padres tendrían que  favorecer la autonomía, el valor de los errores, la importancia de equivocarse. El momento de los deberes está constantemente vigilado y acompañado sobre todo en los casos de falta de motivación y de “pereza” por parte de los hijos. En estos casos es importante favorecer la autonomía, apoyando a la hora de recalcar los tiempos de estudio, pero dejando los hijos solos a la hora de desarrollar los deberes. 

En otras palabras, los hijos puede que necesiten una guía para quedarse concentrados durante un tiempo a lo largo de la tarde, pero es aconsejable sustituirse a ellos lo menos posible. Por ejemplo, un padre puede decidir que el hijo haga dos sesiones de estudio de 20 minutos cada una. Su papel será el de controlar el tiempo, es decir que tendrá que comportarse como un “entrenador al borde de la pista”, como dice Alberto Pellai, psicoterapeuta infantojuvenil en Milán. Es importante ayudar a los hijos a desarrollar otras conductas más adaptativas a la hora de necesitar ayuda, como por ejemplo pedir más explicaciones en clase o aceptar los errores que puedan cometer aprendiendo de ellos, sin sentirse fracasados por haberse equivocado.

¿Cuáles son los riesgos de la sobreprotección?

Unos padres demasiado presentes, no favorecen el desarrollo de los tiempos de concentración y atención de los hijos. ¿Qué hacemos entonces si los hijos nos piden ayuda? ¿tenemos que negársela? Frente a esta situación, los padres tendrían que averiguar qué tipo de ayuda necesitan los hijos. Si quieren entender mejor algo que no han comprendido, entonces sí que será necesario apoyar. Sin embargo es aconsejable evitar corregir los ejercicios o los contenidos en general: mejor que solucionen las dudas en clase. 


Qué se desarrolla cuando se hacen los  deberes de manera autónoma:
  • El sentido del deber. Los deberes ayudan a comprender el cansancio, el sentido de sacrificio y la importancia del trabajo.
  • La organización práctica y mental. El estudiante tiene que aprender a estructurar sus primeros proyectos organizativos, aprendiendo a la vez a gestionar su tiempo y a sentirse responsable del material escolar.
  • Conocimiento de uno mismo. A través de los deberes los hijos aprenden a reaccionar a posibles frustraciones, a desarrollar la autoestima y autoeficacia.
  • Comprender los propios puntos fuertes y débiles. Haciendo los deberes de forma autónoma los hijos aprenden a distinguir entre las asignaturas que les parecen más fáciles y más  cercana  a sus intereses de aquellas que les parecerán más complejas. En base a estos aspectos, los jóvenes desarrollarán sus intereses futuros.
Referencias:
  • Fabio, R. A. (2003). Genitori positivi, figli forti. Come trasformare l’amore. Edizioni Erickson, Trento, Italia.
  • Pitamic, M. (2006). Enséñame a hacerlo sin tu ayuda. Gaia Ediciones.
  • Viljaranta, J., Silinskas, G., Lerkkanen, M. K., Hirvonen, R., Pakarinen, E., Poikkeus, A. M., & Nurmi, J. E. (2018). Maternal homework assistance and children’s task-persistent behavior in elementary school. Learning and Instruction, 56, 54-63.

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Taller: Ser padres de la Generación Z 16-nov-2018

Se considera generación Z a los jóvenes nacidos en la era digital, rodeados de tecnología (entre la mitad de los ‘90 y principios de los 2000). Se trata de una generación que ha vivido con la tecnología desde los primeros años de vida, pasando a considerar los móviles y las tablets como parte de la cotidianeidad.

Actualmente los padres de esta generación presentan cierta preocupación acerca del uso o abuso de las tecnologías por parte de los jóvenes: ¿Cuánto tiempo es demasiado? ¿Puede generar problemas en su desarrollo o su socialización? ¿Cómo evitar comportamientos de riesgo?

El Servicio de Psicología del Desarrollo Psise Madrid organiza un grupo de formación dirigido a madres y padres con hijos de 6 a 18 años. El taller se celebrará el próximo viernes 16 de noviembre 2018 (18.00-20.00) en las instalaciones de Madrid (Calle Albendiego 7, 2ª planta 28029), cerca de Plaza Castilla. El taller cuenta con un espacio de debate en el que compartir dudas y experiencias personales, recibiendo asesoramiento especializado acerca de las dificultades y pautas para comprender la concepción de los niños y adolescentes, proporcionándoles herramientas para un uso adecuado de los medios tecnológicos y las redes sociales.

Ser padres de la generación Z

¿A qué edad se puede abrir una cuenta de e-mail?

El uso de la tecnología está asentado en casi todos los hogares españoles. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2016 un 76% de usuarios disponía de un ordenador y casi un 97% de teléfono móvil.

Su uso está extendido entre las generaciones más jóvenes, la Z, los nacidos a partir de 1995, también llamados nativos digitales. Un 94% de los adolescentes de 15 años tiene un smartphone, frente a un 90% de jóvenes de 14 años y un 86% de jóvenes de 13 años. La gran mayoría lo utiliza para enviar o recibir mensajes. En España se exige al menos tener 14 años para abrirse una cuenta de e-mail. 

¿Cuánto tiempo al día se aconseja usar los dispositivos electrónicos?

La tecnología no es sólo el centro de su vida, también puede ser una opción de carrera. El problema surge cuando resta tiempo a la vida emocional y de relación. Por eso es fundamental a lo largo del día dejar espacio al juego, la lectura, la narración, incluso a momentos de aburrimiento.

Se aconseja que, entre los 5 y 6 años de edad, los niños consuman no más de 30 minutos diarios de programación en la televisión o dispositivos electrónicos y a ser posible en compañía. A esas edades no son todavía capaces de distinguir entre ficción y realidad. Entre los 6 y los 12 años se aconseja un máxima de 40 minutos diarios. Es positivo que su uso sea compartido y que se utilice como herramienta de aprendizaje.

Los grandes consumidores (pasan entre 2 y 3 horas diarias delante de un dispositivo electrónico), corren el riesgo de desarrollar sentimientos de soledad, menor rendimiento académico y logros educativos. Entre los 12 y 18 años se aconseja una exposición media de entre 30-60 minutos. Los peligros en estas edades pueden surgir si se establece una mala comunicación en las redes sociales.

¿Cuáles son los peligros de las redes sociales?

Las redes sociales son utilizadas por los adolescentes para identificarse y adaptarse al grupo, experimentar y definir la identidad, además de para compararse y exponerse al juicio social, así como para expresar el deseo de autonomía. Pero las comparaciones pueden comportar riesgos para la autoestima y satisfacción vital. Su uso no es malo pero es importante conocer los riesgos de una sobre exposición. Puede derivar en casos de cyberbullying (acoso virtual), contactar con desconocidos, aislarse, además de menospreciar al que nos acompaña prestándole menos atención que al móvil.

¿Cómo deben comunicarse los padres con esta generación tan conectada?  

Una relación basada en la comunicación y la confianza mutua es tal vez la estrategia más adecuada durante la adolescencia. Sobre todo se recomienda a los padres seguir las siguientes pautas: 

  • Ponte al día y evita la brecha tecnológica. ¡Cuanto más sepas más le comprenderás!
  • Habla con claridad, tanto de las ventajas como de los inconvenientes, no olvides los riesgos y las preocupaciones tuyas y de tu hijo.
  • Si quieres que tu hijo confíe en tí, debes respetar su intimidad y dialogar. ¡Invadir la intimidad nunca tiene efectos positivos!
  • Interésate por sus relaciones tanto online como offline, sin invadirlas.
  • Predica con el ejemplo en las normas y límites de uso de la tecnología en familia.
  • Profundiza en los valores que pueden servir de protección como la empatía, la asertividad y la autoestima.
  • Enseña a aprovechar la tecnología sin depender de ella. ¡Proporciona recursos para saber vivir cuando el acceso a internet no es posible!
¿Cuáles son los peligros de los juegos tecnológicos?

Por otro lado, los juegos tecnológicos son positivos cuando estimulan el desarrollo de habilidades (razonamiento, exploración visoespacial, atención, memoria…). Sin embargo, pueden convertirse en un problema cuando faltamos a clase para jugar, no realizamos las tareas escolares, obtenemos malos resultados académicos, nos irritamos y enfadamos cuando no podemos jugar, cuando robamos dinero para comprar juegos y/o cuando perdemos el tiempo de manera excesiva jugando. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce el trastorno por videojuego como problema mental.

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Extraído del taller impartido por Giuseppe  Iandolo el Miércoles, 17 de enero de 2018 – Colegio Humanitas Bilingual School Tres Cantos – ESPACIO PARA PADRES: GENERACIÓN Z

Taller: Los problemas de conducta en la infancia (26-oct-2018)

En esta segunda edición del taller acerca de los problemas de conducta en la infancia, se tratan temas asociados a las dificultades de conducta infantil, el papel de los padres en la regulación emocional y comportamental y algunas pautas para el trabajo sobre conductas inapropiadas. 

El taller también se dirige a los padres que asistieron a la primera edición y deseen ampliar información o compartir más experiencias.

El Servicio de Psicología del Desarrollo Psise Madrid organiza un grupo de formación dirigido a madres y padres con hijos de hasta 10 años. El taller se celebrará el próximo viernes 26 de octubre 2018 (18.00-20.00) en las instalaciones de Madrid (Calle Albendiego 7, 2ª planta 28029), cerca de Plaza Castilla. El taller cuenta con un espacio de debate en el que compartir dudas y experiencias personales, recibiendo asesoramiento especializado acerca de las dificultades y pautas para corregir el comportamiento infantil.

La importancia del diagnóstico temprano del autismo

El Trastorno Temprano Atípico del Espectro del Autismo – EASSD (Early Atypical Autism Spectrum Disorder), ha quedado definido en la nueva clasificación diagnóstica DC:0-5 (2016). Esta nueva etiqueta permite a los profesionales identificar de manera temprana la sintomatología de los Trastornos del Espectro Autista (TEA) para un diagnóstico temprano en niños entre los 9 y los 36 meses, con el objetivo de activar una intervención preventiva, especialmente recomendada entre el segundo y tercer año de vida.

La detección temprana no tiene el objetivo de diagnosticar con certeza la presencia de un trastorno, sino de identificar, con un cierto grado de confianza, si el niño está en riesgo de padecer una particular dificultad o discapacidad. De esta manera se abre la posibilidad de una intervención precoz y especializada, capaz de prevenir complicaciones secundarias derivadas del aislamiento y de la falta de integración social.

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Los problemas de conducta infantil

Educar a un hijo es tal vez un de los retos más difíciles a los que se enfrentan los padres a lo largo de su vida. Los problemas de conducta infantil en ocasiones suponen un gran desgaste mental, incluso pueden desequilibrar la relación de pareja cuando cada uno defiende maneras distintas de educar. Y mientras los padres se ponen de acuerdo, el niño ya se ha salido con la suya. Y es que, ante los problemas de conducta infantil, no siempre recurrimos a los mejores métodos para corregirlos. Valentina Piermattei, Psicóloga y Psicoterapeuta de Psise Madrid, nos despeja dudas.

¿Es posible educar sin castigar?

Claro que es posible. Yo diría que es imprescindible. El primer paso para una educación eficaz consiste en utilizar técnicas de refuerzo y dejar de lado el castigo. El refuerzo consiste, en pocas palabras, en hacer hincapié en las conductas positivas que el niño posee (que seguramente son muchas), para que podamos transmitirle una imagen “buena” de él. Es importante que nuestro niño entienda que, frente a comportamientos adecuados, recibirá alabanzas, elogios y atención por parte de los adultos. 

Esta ola de positividad ayudará a desarrollar una buena autoestima en el niño y a crear un clima positivo en la familia, alrededor del cual todos los miembros se sentirán emocionalmente satisfechos. A veces nos olvidamos de reforzar y enfocamos nuestro modelo educativo en la riña, en los gritos, etc…

¿Es mejor razonar con nuestro hijo?

Sin duda. Siempre es importante explicar por qué está pasando algo y la razón de la aplicación de una norma, por ejemplo. Esta explicación ayuda a que los límites no sean percibidos como una imposición, sino como algo necesario para el correcto desarrollo del niño bajo todos los puntos de vista, emocionales y cognitivos. Quizás se podría prescindir de razonar y explicar verbalmente lo que está pasando en los casos de niños con necesidades especiales que tengan un retraso mental grave, por ejemplo. En estos casos razonar no sirve de mucho porque falta la comprensión del lenguaje de los adultos. En situaciones así, hay otras herramientas que ayudan a educar de una forma más eficaz, siempre enfocadas en una educación positiva y sin castigo.

¿Cuándo nuestro hijo no entra en razón y no nos obedece ante los buenos modales, debemos entonces elevar el tono de voz y castigarle?

Yo diría que no. Los adultos constituyen los modelos principales para los hijos. Si observan modelos educativos basados en el castigo, los reproducirán en su desarrollo y con su entorno, incluidos los padres. Lo que es aconsejable hacer es intentar no gritar, prevenir posibles situaciones críticas y sobre todo ser coherentes con lo que hemos dicho verbalmente.

En casos de situaciones críticas, es aconsejable, si es posible hacerlo, distraer a nuestro niño y reforzar la primera conducta adecuada que emita, que podría ser por ejemplo la de parar de llorar y gritar. El ingrediente mejor para una educación positiva consiste en entrenarse a desarrollar una gran paciencia y calma por parte de los padres.

¿Cuáles son los castigos a evitar?

Primero de todo debemos huir de los castigos físicos. Insisto, si un niño vive un castigo físico, lo va a reproducir en su vida y lo hará porque lo ha aprendido de sus padres.

Luego debemos huir de las amenazas (“si no haces esto, entonces no te dejaré ver los dibujos”), de las reprimendas verbales que humillen a los hijos y que los etiqueten como “personas malas”.

Debemos evitar decir a nuestro hijo que es un niño “malo”, no existen niños malos, existen conductas inadecuadas que se pueden disminuir aprendiendo metodologías y técnicas específicas.

Si los problemas de conducta se repiten no solo en casa, pero también en la escuela, ¿qué podemos hacer en esos casos?

En estos casos se recomienda empezar una intervención especializada. El primer paso del especialista consiste en evaluar la situación y descubrir las causas que mantienen el problema.

Después de este primer proceso, se valorará la necesidad de empezar una intervención, que será dirigida no solamente al niño, también a los padrespara ayudarlos a enfrentarse de la manera más eficaz a estas dificultades. A veces, si el niño es muy pequeño no se hace una intervención directa sobre él y se trabaja exclusivamente con los padres.

Es necesario también involucrar la escuela en este proceso, puesto que es una parte fundamental en la vida del niño. Es importante añadir que los mejores resultados frente a problemas de conducta se consiguen gracias a la colaboración directa de los padres y de los profesionales de la escuela. En caso contrario, la intervención no podrá conseguir los resultados esperados.

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Taller: El sueño infantil (6-oct-2018)

El sueño infantil es un tema que preocupa mucho a las familias, en torno al mismo circulan muchas dudas: ¿duerme mi hijo lo suficiente?, ¿cómo le puede afectar la falta de sueño en su desarrollo?, ¿cuándo va a dormir del tirón?, ¿cómo le ayudo a dormir?, ¿tiene que aprender a dormir o es un proceso natural? 

Cuando la situación en casa es muy diferente a la deseada, el nivel de ansiedad y cansancio puede aumentar las inseguridades de los progenitores.

Conocer los procesos implicados en el sueño, así como la evolución de los mismos desde el nacimiento puede convertirse en una herramienta eficaz para los padres, proporcionándoles mayor comprensión de las dificultades y ajustando sus expectativas al momento evolutivo en el que se encuentre su hijo.

El Servicio de Psicología del Desarrollo Psise Madrid organiza un grupo de formación dirigido a madres y padres con hijos de hasta 3 años. El taller se celebrará el próximo sábado 6 de octubre 2018 (10.30-12.30) en las instalaciones de Madrid (Calle Albendiego 7, 2ª planta 28029), cerca de Plaza Castilla. El taller cuenta con un espacio de debate en el que compartir dudas y experiencias personales,  recibiendo asesoramiento especializado acerca de las dificultades y pautas para ayudar al niño a regular los procesos del sueño.