Adquisición de hábitos de estudio

El máximo aprovechamiento del tiempo dedicado al estudio es un elemento fundamental de cara a la obtención de un buen rendimiento académico ya desde el inicio de la escolarización, así, la adquisición de los hábitos y técnicas de estudio que resulten eficientes para el alumno resulta de gran importancia.

El concepto hábitos de estudio se refiere al modo en que el alumno se enfrenta a sus tareas académicas de forma cotidiana. Se trata de la costumbre natural de procurar aprender de forma permanente, lo cual implica la forma en que el estudiante organiza su tiempo, espacio, técnicas y métodos concretos para estudiar, etc. (Belaunde, 1994).

Como todo hábito, el estudio es una conducta que debe adquirirse. Disponer de modelos adecuados en el hogar y del apoyo de los padres en el inicio de este proceso resultará de gran ayuda en la adquisición de los hábitos de estudio.

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Trastorno negativista desafiante

El trastorno negativista desafiante (TND) es un trastorno que interfiere de forma severa en el rendimiento escolar, tanto del alumno afectado como, en ocasiones, de sus propios compañeros de clase (debido a la interferencia de las conductas desadaptadas de éste durante las clases, que pueden resultar en distracción para los demás compañeros). Se trata de niños con frecuentes problemas de comportamiento en el aula, de relación con compañeros y profesores, y con el cumplimiento y seguimiento de normas.

A pesar de que se trata de alumnos cuyas capacidades no se encuentran afectadas, los problemas de conducta de los alumnos con trastorno negativista desafiante les llevan a involucrarse menudo en peleas y conflictos tanto con compañeros y profesores, que suelen suponer castigos e incluso expulsiones temporales, e interfieren en el adecuado seguimiento de los contenidos académicos.

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El papel de las emociones en la motivación escolar

Las emociones pueden ser inductoras y/o mantenedoras de la motivación escolar e influenciar los aspectos más cognitivos del aprendizaje: pueden desencadenar distintas formas de procesar la información y resolver las tareas, y facilitar o impedir la auto-regulación del aprendizaje en los estudiantes.

Mientras las emociones positivas producen, en general, efectos positivos sobre el aprendizaje, los efectos globales de las emociones negativas de la tarea son más diversos: pueden ser tanto positivos como negativos, siendo el resultado dependiente de la intensidad de dichas influencias opuestas.

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Empatía: enseñar a comprender las emociones

La empatía es la capacidad de la persona para percibir y comprender los estados emocionales de aquellos que le rodean. Cuando hablamos de empatía nos referimos a una habilidad tanto cognitiva como emocional del individuo, gracias a la que será capaz de ponerse en la situación emocional del otro.

El desarrollo de la empatía resulta de gran relevancia en la maduración socioemocional del niño puesto que, en primer lugar, supone el conocimiento de las propias emociones. Además, juega un papel muy importante en la aceptación de normas, el respeto a los demás y repercute en gran parte del repertorio de conductas y habilidades sociales.

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¿Qué es la memoria de trabajo?

La memoria de trabajo (o memoria a corto plazo) es un proceso mental a través del cual se almacena la información transitoriamente y se somete a procesamiento en nuestra mente. Dicha información puede provenir tanto de un estímulo externo (que se atiende y procesa en un momento preciso – como por ejemplo un concepto que el profesor acaba de explicarnos), como de estímulos almacenados y consolidados a lo largo del tiempo en la memoria a largo plazo (como `por ejemplo un concepto que hemos estudiado y que explicamos durante un examen).

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Estilos educativos: la sobreprotección

Todo padre considera que dentro de sus obligaciones se encuentra la de proteger y guiar al niño en su desarrollo y, siendo esto cierto, ¿cómo saber hasta que punto hay que hacerlo? Un exceso de protección puede desembocar en un estilo educativo de sobreprotección, caracterizado por la limitación de la autonomía del niño y la generación de una dependencia desadaptativa para él.

Los padres y madres sobreprotectores evitan que el hijo realice actividades que consideran arriesgadas o peligrosas, dan constantemente consejos acerca de cómo “debe” y “no debe” actuar, realizan frecuentes llamadas de atención sobre riesgos o peligros, elogian o animan la búsqueda de apoyo y tienden a darle todo hecho.

Se considera que el fundamento de esta manera de relacionarse con los hijos podría deberse tanto a un sentimiento de hiperresponsabilidad (el progenitor se considera excesivamente responsable de su desarrollo, considera al hijo débil y que debe protegerle) o culpabilización, cuando el progenitor cree que no consigue proporcionar la mayor ayuda posible a su hijo o evitarle cualquier tipo de problema.

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Ansiedad de separación

Una pequeña dosis de ansiedad en los niños ante la separación de sus referentes afectivos es una característica normal en el desarrollo y, por un lado, es un mecanismo de protección ante posibles amenazas del medio (Campbell, 1986).

Por otro lado, se considera que existe el trastorno de ansiedad de separación (TAS) cuando esta ansiedad (inicialmente adaptativa) sobrepasa la intensidad esperable para el nivel de desarrollo del niño, afectando a su desarrollo social y escolar.

El TAS afecta aproximadamente a un 3-5% de los niños y adolescentes jóvenes, siendo más frecuente entre los primeros (Anderson et al., 1987; Bird et al., 1988; Prior et al., 1999; Masi et al. , 1999).
El inicio del trastorno debe ser previo a los 18 años de edad, siendo la aparición más común entre los 7 y los 12 años (Compton, Nelson and March, 2000), con un pico en los 7 años, aunque también puede aparecer en otras edades fuera de este intervalo (Last et al., 1992).

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Cómo preguntar a tu hijo cómo le ha ido en el colegio

Para los padres es natural preguntarse todos los días cómo le ha ido en el colegio a nuestros hijos, generalmente obtenemos respuestas que no dicen demasiado como  «ok» o «bien». A muchos padres les gustaría saber todo, o por lo menos obtener como respuesta una oración completa…

A continuación se presentan algunas opciones de preguntas interesantes que hacer sobre la escuela. Se trata de cuestiones que no proporcionan una información detallada de cada momento del día del niño, pero al menos dan más opciones de obtener respuestas completas, despertar su interés e incluso pueden ser desencadenantes de conversaciones interesantes y de algunas respuestas divertidas.

25 formas diferentes de preguntar a tu hijo cómo le ha ido en el colegio
  1. ¿Qué es lo mejor que te ha pasado en el cole hoy? (¿Qué es lo peor que te ha pasado en el cole hoy?).
  2. Dime algo que te haya hecho reír hoy.
  3. ¿Cerca de quien te gustaría sentarte en clase? (¿y por qué?)
  4. ¿Cuál es la zona más bonita del colegio?
  5. Dime una frase divertida que hayas escuchado hoy. (O algo gracioso que alguien haya dicho)
  6. Si llamara a su profesor hoy, ¿qué me diría de ti?
  7. ¿Has ayudado a alguien hoy?
  8. ¿Cómo te han ayudado hoy?
  9. Dime una cosa que hayas aprendido hoy.
  10. ¿En qué momento del día has sido más feliz?
  11. ¿Cuándo te has aburrido hoy?
  12. Si una nave espacial extraterrestre hubiese llegado a clase hoy y se tuviera que llevar a alguien, ¿a quién se habría llevado?
  13. ¿Con quién te gustaría jugar en el recreo con el que nunca hayas jugado antes?
  14. Dime algo bueno que te haya pasado hoy.
  15. ¿Qué palabra ha dicho más veces tu profesor hoy?
  16. ¿Qué crees que deberías hacer/aprender en la escuela?
  17. ¿Qué crees que deberías hacer menos en la escuela?
  18. ¿Quién crees que debería portarse mejor de tu clase?
  19. ¿Dónde juegas más a menudo en el recreo?
  20. ¿Quién es la persona más divertida de tu clase? ¿Por qué?
  21. ¿Qué te ha gustado más de la comida?
  22. ¿Qué harías si fueras el maestro?
  23. ¿Hay alguien en tu clase que necesita un descanso?
  24. Si pudieras cambiarle el sitio a alguien en clase ¿cuál elegirías? ¿Por qué?
  25. Cuéntame tres veces que hayas usado el lápiz hoy.

Referencias

Adaptado de Evans, L. (2014) “25 modi di chiedere a tuo figlio «com’è andata oggi a scuola?» senza chiedergli «com’è andata oggi a scuola?» en Huffingtonpost.it; 05 sept. 2014

Autoeficacia y rendimiento académico

El concepto que los niños y adolescentes tengan de sí mismos y de sus propias capacidades a la hora de enfrentarse a las tareas académicas determina en gran medida su rendimiento académico. La autoeficacia influye en el tiempo de estudio, esfuerzo empleado y previene el abandono de la tarea antes de su finalización.

La relación de las atribuciones causales con la motivación académica reside, no tanto en las causas concretas a las que se atribuyan los resultados, como en las propiedades de las mismas. Se puede distinguir entre estilos atribucionales adaptativos (que favorecen la motivación académica, fomentan el esfuerzo y la creación de un autoconcepto positivo) y desadaptativos (relacionados con autoconceptos negativos, que sirven como “excusa” para los fracasos o que limitan la motivación y confianza del estudiante).

Desarrollar confianza en las propias capacidades resulta esencial para el afrontamiento de los retos de la vida académica.

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Las metas académicas

Las metas académicas se definen como un patrón de creencias, atribuciones, afectos y sentimientos, que dirigen las intenciones y acciones del alumno ante determinadas tareas (Weiner, 1986). Se consideran uno de los componentes esenciales de la motivación académica, ya que constituyen el conjunto de motivos que llevan al alumno a la realización de las tareas persiguiendo determinados objetivos – componente de valor – y determinarán en gran medida los recursos empleados y la implicación del alumno en cada una de las áreas escolares.

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