La infancia y la adolescencia son etapas esenciales para el desarrollo de la gran mayoría de competencias necesarias para la adaptación, el bienestar y la salud mental del adulto.
En las últimas décadas la sociedad y los padres han ido incrementado su atención y preocupación por la salud mental del niño desde edades muy tempranas. Conceptos nuevos como la atención y estimulación temprana, indicadores precoces de malestar o de discapacidad, equilibrio mental y social reflejan un crecimiento de una demanda cada vez más específica en el campo de la psicología clínica del desarrollo infantojuvenil.
Las respuestas que la investigación, la práctica clínica y educativa han dado a lo largo de más de un siglo permiten al psicólogo especializado en este campo utilizar diferentes enfoques y técnicas en casos de dificultad, discapacidad o trastornos del desarrollo.
Bajo esta premisa se ha diseñado el Máster en Psicología del Desarrollo Infantojuvenil de la Universidad Europea de Madrid. Un programa orientado a profesionales de la salud mental que busquen especialización dirigida a la prevención e intervención psicológica en las condiciones de malestar, dificultad y discapacidad que pueden surgir durante el desarrollo del individuo, en el entorno social y familiar, promocionando la integración y la evolución armoniosa de la persona.
Psise Madrid nació en 2010 con la vocación de ofrecer un servicio de atención psicológica personalizada a niños, adolescentes y adultos, centrado en la detección y prevención de dificultades, malestar y discapacidad. Desde nuestros inicios tuvimos clara nuestra misión: convertirnos en un centro de referencia en psicología del desarrollo infantojuvenil, con un servicio de calidad que integra investigación, diagnóstico e intervención.
A lo largo de estos años nos hemos dedicado a tratar tanto procesos mentales como emocionales y relacionales en niños, adultos y familias que a diario acuden a nuestro Centro. Desde Psise Madrid entendemos que cada niño, adulto, adolescente o familia es único y, en nuestro trabajo psicológico, profundizamos en la persona y en el entorno que la rodea.
Para un diagnóstico especializado (al que dedicamos 5 sesiones más la devolución del informe), hablamos, jugamos, utilizamos pruebas y sistemas de observación del comportamiento, uniendo calidez emocional con experiencia y especialización. En nuestro proceder psicoterapéutico garantizamos un espacio estable en el que acompañamos al individuo en la búsqueda de sus propias soluciones. En nuestro afán por apoyar a las familias proporcionamos información y mecanismos para contribuir con responsabilidad y conocimiento en la crianza y desarrollo de los hijos. Desde nuestra óptica preventiva no nos olvidamos de las escuelas, a las que involucramos en nuestros estudios de screening para detectar cuanto antes dificultades de aprendizaje o de clima escolar.
Así que Psise Madrid vive con una clara vocación de ofrecer un servicio de atención psicológica personalizada a niños, adolescentes y adultos, extendiendo su lema: «La detección e intervención psicológica temprana puede conducir a una mejor calidad de vida. Cuidemos de mentes jóvenes”.
El proceso emocional conocido como “Maternity Blues”, “Baby Blues”, “Tristeza Post-Parto” o “Días Azules” consiste en una alteración del estado de ánimo que se produce a consecuencia de los cambios hormonales, psicológicos y sociales que conlleva el nacimiento. Se trata de una alteración que puede aparecer entre el 3º y 5º día después del parto y tiende a desaparecer tras unos 15 días aproximadamente.
Se puede manifestar de manera muy variable, abarcando desde labilidad emocional, tristeza o llanto fácil, hasta preocupaciones, irritabilidad, ansiedad o desesperación.
La falta de información sobre el post-parto, soledad y carencia de apoyos son factores que pueden influir en la intensidad y duración del “Maternity Blues”.
La psicología perinatal estudia y trabaja los aspectos psicológicos, emocionales y afectivos relacionados con la concepción, el embarazo, parto, postparto, desarrollo y crianza en la primera infancia. De esta forma contribuye a la formación y al acompañamiento de las familias, favoreciendo y cuidando la transición a esta nueva etapa.
El reconocimiento de las emocionesa través de las expresiones faciales es una de las primeras señales que el ser humano utiliza en la comprensión de los sentimientos e intenciones de los demás y se considera esencial para una interacción social exitosa.
Según diversas investigaciones, se trata de una habilidad que se desarrolla con la edad, mejorando a lo largo de la infancia y adolescencia. La trayectoria de desarrollo típico en tareas de reconocimiento facial emocional es además dependiente del tipo de emoción. Entre las seis emociones básicas, los niños tienden a reconocer la alegría de manera más temprana, mientras la sorpresa y el miedo en último lugar.
Las personas con un Trastorno del Espectro Autista (TEA) presentan dificultades para comprender estados emocionales e intenciones, anticipar las posibles reacciones y proporcionar una respuesta socialmente adecuada. Estas dificultades se manifiestan a través de un uso limitado del comportamiento no verbal, como la dirección de la mirada y las expresiones faciales y, de forma especial, a través de una dificultad en la reciprocidad emocional y social.
Diversas investigaciones en las últimas décadas han considerado que estas dificultades podrían guardar cierta relación con el reconocimiento de las emociones, y por este motivo se han centrado en analizar cómo perciben y reconocen las expresiones emocionales las personas con TEA.
A través del análisis de la forma de percibir y de los niveles de activación neurológica ante imágenes de expresiones faciales emocionales, las conclusiones de numerosos estudios apuntan a la existencia de patrones diferenciales tanto en la forma de percibir como en las áreas cerebrales activadas ante estos estímulos en las personas con TEA en comparación con personas con desarrollo típico.
El dolor es una experiencia subjetiva, influenciada por aspectos tanto a nivel físico como emocional, cognitivo y psicosocial. Se trata de una experiencia que se produce de forma distinta en cada persona y que, en función de sus recursos y estado emocional, puede tener una influencia mayor o menor en su día a día. Por otra parte, los propios síntomas emocionales (ansiedad, depresión, etc.) frecuentemente aparecen asociados con síntomas a nivel físico.
Teniendo en cuenta lo anterior, podemos considerar que sí existe una relación entre el dolor y los síntomas emocionales pero ¿en qué dirección se produce? De la misma manera que el dolor puede hacernos sentir ansiosos o desanimados, las personas con ansiedad o depresión tienen mayor probabilidad de padecer síntomas somáticos.
En el caso concreto de las personas con dolor crónico, la experiencia de dolor se convierte en un aspecto central de la vida cotidiana, con una gran influencia tanto en el estado emocional como cognitivo y en las relaciones interpersonales.
Dada la influencia de los aspectos psicológicos en la experiencia del dolor, encontrar la forma más apropiada de afrontarla, puede ayudar a la persona a percibir un mayor control sobre su propio bienestar e incluso disminuir la percepción del dolor en sí misma.
El concepto de la muerte está presente en el día a día y nos resulta complicado transmitirlo a los más pequeños. Es importante, a la hora de comunicar un fallecimiento y de afrontar un proceso de duelo, tener en cuenta que cada niño es diferente. Sin embargo, no podemos excluir al niño del proceso de duelo porque tiene derecho a ser informado. En función de su edad, de su madurez y de la situación contextual, nos podemos encontrar con distintas reacciones. Aun así, en general, al comunicar la noticia debemos evitar las siguientes situaciones (Nomen, 2008):
Pensar que como son niños “no son capaces de comprender la situación”;
Contarles una historia fantasiosa (por ejemplo: el abuelo ahora es un ángel);
Omitir y excluirle de la situación. A veces se les mueve del hogar o se crea una situación idílica que acarrea consecuencias.
Para poder evitar estas situaciones, es vital conocer cómo comunicar una noticia así, pues aunque no podremos evitar el dolor o el sufrimiento psicológico, sí podremos evitar un impacto derivado de una mala comprensión. Para facilitar el proceso de duelo, es importante que el menor esté informado en todo momento de lo que acontece. Es recomendable que alguien muy cercano al niño o adolescente transmitaesta información y que lo haga en un ambiente tranquilo. El mensaje debe ser breve y claro, es mejor decirle directamente que la persona ha fallecido y no inventar una historia. Cuando lo comuniquemos, aunque adaptemos el discurso a cada edad, tenemos que transmitir tres conceptos claros. Primeramente, el hecho de que la muerte es irreversible, pues a menudo los niños piensan que este estado es reversible. La involuntariedad del fallecimiento (aunque haya sido un suicidio), para que el niño sepa que la persona no le ha abandonado. Y por último, la excepcionalidad, es decir, no nos morimos todos fácilmente (Nomen, 2008).
Psise Madrid estrena su nueva identidad corporativa a través de una página web renovada, moderna y más acorde a su etapa de crecimiento actual.
En esta nueva andadura, lanzamos también nuestro departamento de comunicación, con el objetivo de llegar a un mayor público y potenciar nuestra interacción con el mismo.
De esta manera queremos reflejar nuestra preocupación por adaptarnos y mejorar cada día la experiencia de nuestros seguidores.
A lo largo de las próximas semanas visitaremos la nueva web de Psise y sus áreas de especialización, acompañados por nuestro responsable de comunicación corporativa.
En 1995 Bornstein y Tamis-LeMonda elaboraron el primer manual del Test de la Familia de los Osos, llamado “The Bears Family Cognitive Coding Handbook”. El manual introducía una simpática familia de osos antropomorfos ambientada en una casa rodeada de un parque, con los que un niño podía divertirse al mismo tiempo que dejaba entrever sus habilidades con el juego mientras contaba una historia. En sus inicios, el objetivo del manual era obtener un análisis exclusivamente lingüístico-narrativo de las producciones verbales del niño mientras jugaba con la Familia de los Osos. Se analizaba el número y el tipo de palabras utilizadas, las proposiciones y los episodios. En definitiva, se valoraba la cohesión de la historia en torno a una trama o argumento.
Años más tarde, entre 1998 y 2003 se desarrolló en Italia (Venuti y Cesari, 1998; Venuti y Iandolo, 2003) un segundo manual llamado “El Sistema Integrado de Análisis del Método Proyectivo de la Familia de los Osos”, como adaptación del “Cognitive Coding Handbook”, añadiendo otras variables para el análisis del contenido de tipo más proyectivo.
Entre 2003 y 2011 se empezaron a estudiar muestras de historias de niños de distintas edades y lugares de Italia para detectar excepciones y variaciones de codificación. Se desarrollaron las normas de referencia del “Método Proyectivo” para que se convirtiera en “Test Proyectivo”.
Actualmente el tercer manual llamado “El Sistema Integrado de Análisis del Test Proyectivo de la Familia de los Osos” está normalizado en italiano y permite medir competencias lingüístico-narrativas, historias de niños con dificultades emotivo-relacionales y de niños sin dificultades (Iandolo, Esposito y Venuti 2011, 2012).
A partir de 2011 el Test Proyectivo de la Familia de los Osos se trasladó a España empezando una serie de estudios de comparación entre niños italianos y españoles.
Entrevistamos a Giuseppe Iandolo, co-autor del Sistema Integrado del Test de la Familia de los Osos y de sus normas de análisis.
¿Qué diferencias hay entre los cuentos de niños con dificultades emocionales y sin dificultades?
Depende de la edad. La Familia de los Osos se puede aplicar entre los 3 y 11 años. En líneas generales, en un estudio que publicamos en la revista americana Perceptual and Motor Skills en 2012, presentamos los resultados de las historias contadas por niños que presentaban dificultades conductuales internalizantes y externalizantes. Los niños con conductas internalizantes son niños extremadamente tímidos, dependientes, con dificultades para relacionarse, mientras que las conductas externalizantes son conductas disruptivas que aparecen en niños con mayor dificultad para controlar sus impulsos. Comparamos las historias de estos niños con las historias de niños sin dificultades, y los emparejamos según su cociente de inteligencia, competencias verbales y nivel socio económico familiar. Descubrimos que los niños internalizantes y externalizantes introducen en su historia de la Familia de los Osos más elementos problemáticos sin solución, conductas agresivas y desadaptativas de los personajes de la historia. Además, las historias de los niños internalizantes eran menos claras que las de los externalizantes, probablemente porque los más tímidos tienen menos claro hacia quién dirigir su agresividad.
¿Cómo evoluciona típicamente una historia entre los tres y los once años de edad?
Los niños empiezan a contar listando acciones en primera persona. Luego pasan a crear secuencias de acciones, secuencias de episodios alrededor de un argumento, de una situación problemática o de uno o más problemas con solución, y todo ello en una estructura narrativa progresivamente más compleja y convencional. En nuestros estudios con la Familia de los Osos detectamos un salto evolutivo alrededor de los 7 – 8 años, que es cuando la narración de los niños empieza a girar entorno a un tema caracterizado por un problema y su solución.
Referencias
Iandolo, G., Esposito, G., & Venuti P. (2012). The Bears Family Projective test: Evaluating stories of children with emotional difficulties. Perceptual and Motor Skills, 114,3, 883-902.
Iandolo, G., Esposito, G., & Venuti, P. (2012). Cohesión, micro-organización, estructura narrativa y competencias verbales entre tres y once años: el desarrollo narrativo formal. Estudios de Psicología, 34(2), 141-160.
Iandolo G. (2012). El Sistema Integrado del Test Proyectivo de la Familia de los Osos. Psise: Servicio de Psicología, Madrid, España.
Iandolo G. (2011). El desarrollo de las competencias narrativas, forma, cohesión y equilibrio de contenido a través del Test Proyectivo de la Familia de los Osos. Universidad Autónoma de Madrid – 16 diciembre 2011.
Zancanaro, M., Pianesi, F., Stock, O., Venuti, P., Cappelletti, A., Iandolo, G., Prete, M., & Rossi, F. (2007). Children in the museum: an environment for collaborative story telling. En Stock, O. & Zancanaro, M., eds, PEACH – Intelligent Interfaces for Museum Visits, Cognitive Technologies. Springer, Berlin.
Venuti, P., & Iandolo, G. (2003). El Método proyectivo de la “Familia de los Osos”. Manual. ODFLab, Universidad de Trento, Italia.
Bornstein, M.H., Tamis-LeMonda C.S. (1995). The Bears Family: cognitive Coding Handbook. NICHD,Child and family research section, Bethesda (Washington) EE.UU.
Ishaan es un niño indio de 8 años con dislexia. Sus dificultades escolares llevan a los padres a internarlo en un colegio para que le disciplinen. Las cosas no mejoran hasta que Ishann conoce a su nuevo profesor, Ram.
El contexto que le rodea parece no tener en cuenta que la dislexia evolutiva es una dificultad relacionada exclusivamente con los procesos lectores en niños con inteligencia, escolarización y motivación inicial adecuadas.