El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), es un trastorno del neurodesarrollo, con inicio en la infancia y de etiología multifactorial. Se caracteriza por dificultades atencionales, conductas de tipo hiperactivo o impulsivo o ambas (APA, 2013, 2022; WHO, 2018).
Las consecuencias del trastorno a nivel familiar, social y sanitario son muy significativas. Hoy en día, el TDAH es una de las alteraciones del neurodesarrollo más frecuentemente diagnosticadas en la población infantil y, junto con otros trastornos psicológicos, supone un desafío para el futuro en la investigación psiquiátrica y neurológica tanto en población infantojuvenil como en población adulta (Pascual-Castroviejo, 2008; Barkley, Murphy y Fischer, 2008; Vasquez et al., 2010).
Sintomatología TDAH
El perfil neuropsicológico y comportamental del TDAH es muy heterogéneo (Roberts et al., 2017), en el sentido de que se pueden encontrar diferentes niveles de afectación y gravedad en relación con las áreas de mayor dificultad, el subtipo predominante (inatento, hiperactivo, combinada) y la presencia de sintomatología comórbida.
Las clasificaciones diagnósticas actuales (DSM-5-TR, APA, 2022; CIE-11, WHO, 2018) señalan que las dificultades se encuentran presentes durante el periodo de desarrollo y son permanentes. Por este motivo, se requiere que la dificultad se haya observado en al menos dos situaciones o contextos distintos (e.g. en casa y en la escuela) durante al menos 6 meses antes de poder considerar el diagnóstico.
La sintomatología del TDAH se agrupa en tres áreas centrales: inatención, hiperactividad e impulsividad. Según la intensidad de las dificultades en cada una de estas áreas, las clasificaciones permiten especificar distintos subtipos de presentación (presentación combinada, presentación predominantemente inatenta o TDA y presentación predominantemente hiperactiva-impulsiva) y niveles de gravedad (leve, moderado , grave).
Inatención
La inatención implica la dificultad o incapacidad de seguir tareas, falta de persistencia, para mantener la atención y desorganización, que no se deben a un desafío o a falta de comprensión de las tareas, y que no son compatibles con la edad o el nivel del desarrollo. La manifestación comportamental de los síntomas de inatención se relaciona con distracción o desviación del foco de las tareas, dificultades para seguir instrucciones o finalizar tareas, para mantener el foco de atención, en la organización o planificación de tareas (DSM-5-TR; APA, 2022).
Hiperactividad e impulsividad
La hiperactividad se relaciona con actividad motora excesiva, movimientos nerviosos, incapacidad de permanecer sentado, intromisión en las actividades de otras personas e incapacidad para esperar. En los adultos, puede manifestarse como una inquietud extrema y un nivel de actividad que genera cansancio en el entorno (DSM-5-TR; APA, 2022).
La impulsividad se refiere a acciones y reacciones apresuradas, que se producen sin reflexión, y que pueden generar riesgo de daño físico en el niño. La impulsividad puede relacionarse con el deseo de inmediatez o la incapacidad de retrasar la gratificación. Los comportamientos impulsivos también pueden manifestarse a través de tendencia a la intromisión social (e.g. interrumpir a los otros en exceso) o a tomar decisiones ignorando las consecuencias (DSM-5-TR; APA, 2022).

Las personas con TDAH pueden experimentar dificultades neurocognitivas en distintas áreas. A nivel neuropsicológico, el TDAH se ha relacionado con alteraciones en el funcionamiento ejecutivo, sistema relacionado con la capacidad de auto-regulación y organización (Tambelli, 2017; Barkley, 2006). Los componentes habitualmente señalados a nivel ejecutivo en el TDAH son la inhibición, planificación/organización, memoria de trabajo, variabilidad en tiempos de reacción, dificultades de inhibición, vigilancia o autorregulación emocional (Barkley, 2006).
El Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) presenta una elevada comorbilidad con otras dificultades (Bauermeister et. al. 2007; Brown, 2009; Mulligan 2009), como el trastorno disocial, el trastorno negativista-desafiante, la depresión, la ansiedad (Escobar et al., 2005, Connor et al., 2003; Steinhausen et al., 1998; Kadesjo y Gillberg, 2001, Jensen et al., 2001), los trastornos del sueño, síntomas del espectro del autismo, trastornos del lenguaje, trastornos de la motoricidad y trastornos del aprendizaje.
A nivel emocional, se han señalado dificultades en la regulación emocional, dificultades de tolerancia a la frustración, menor empatía, menor respuesta a la estimulación (Barkley et al., 2008; Barkley, 2006; Gioia et al., 2000), sentimientos de menor auto-eficacia (Klimkeit et al., 2006) y un sentido distorsionado del yo en el periodo adolescente (Krueger y Kendall, 2001).
Las características sintomatológicas del TDAH, y la sintomatología o dificultades comórbidas representan un factor de riesgo para el desempeño académico y laboral de la persona. El desempeño inadecuado o variable en las tareas que requieren un esfuerzo sostenido puede ser malinterpretado por el entorno como irresponsabilidad, pereza, falta interés o de cooperación.
Detección y diagnóstico del TDAH
En cuanto a la prevalencia del TDAH, se diagnostica de manera más frecuente en los niños, con una ratio de 2:1 varones por cada mujer en la infancia y 1.6:1 en la etapa adulta. En el género femenino, es más habitual la presentación del tipo inatento (TDA).
La sintomatología característica del TDAH suele ser más observanle para el entorno familiar y escolar durante la etapa de educación primaria, cuando los síntomas de inatención empiezan a afectar al rendimiento, o las dificultades de regulación se hacen más llamativas en el entorno académico. Durante la etapa de educación infantil, el síntoma más habitualmente observable es la hiperactividad, aunque en algunos casos los síntomas resultan difíciles de distinguir de los comportamientos normativos antes de los 4 años (DSM-5-TR, APA 2022).
Por todo ello, resulta de especial relevancia la realización de un psicodiagnóstico especializado, dirigido a enfocar las dificultades de la manera más detallada posible y que permita descartar la presencia de otros trastornos. Clarificar los síntomas específicos y sus causas en cada caso individualizado permite la realización de una intervención adecuada sobre las mismas. El diagnóstico de TDAH se realiza a través del análisis del historial clínico (integrando informaciones de diferentes fuentes como la familia, la escuela etc.), de la observación en diferentes contextos, de diferentes pruebas psicológicas (necesarias para identificar procesos cognitivos, de atención, emotivo-relacionales y de aprendizaje) y debe ser realizado por profesionales clínicos expertos tanto en desarrollo típico como atípico, ya que no existen pruebas específicas para diagnosticar el TDAH.
Leer más sobre el TDAH
- TDAH: ¿Cuáles son sus causas?
- ¿Adultos hiperactivos o con TDAH?
- Intervención en TDAH
- Dificultades emotivo-relacionales en TDAH
- Trastornos de la atención
- Trastornos de conducta
Referencias
- American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5th edition, DSM-5. American Psychiatric Publishing.
- American Psychiatric Association (2000). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders Text Revised. Washington, DC: APA.
- American Psychiatric Association (2000). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5th edition Revised DSM-5-TR. American Psychiatric Publishing.
- Barkley, R.A. (2006). Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder: A Handbook for Diagnosis and Treatment. 3rd edition. New York, NY: GuilfordPress.
- Barkley, R.A., Murphy, K.R. & Fischer, M. (2008). ADHD in Adults: What the Science Says. New York, NY: Guilford Publications.
- Bauermeister, J. J., Shrout, P.E., Rámirez, R., Bravo, M., Alegría, M., Martínez Taboas, A. & Camino, G. (2007). ADHD Correlates, Comorbidity, and Impairment in Community and Treated Samples of Children and Adolescents. Journal of Abnormal Child Psychology, 35, 883-898.
- Bauermeister, J.J. & Matos, M. (2011). El TDAH en preescolares: validez, diagnóstico, prevención y tratamiento. Apuntes de Psicología, 29, 2, 205-225.
- Brown T. E. (Ed.) (2009). ADHD Comorbidities. Arlington, Virginia: American Psychiatric Publishing. Inc.
- Connor, D., Edwards, G., Fletcher, K.E., et al. (2003). Correlates of comorbid psychopathology in children with ADHD. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 42: 193–200.
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- Roberts, B. A., Martel, M. M., & Nigg, J. T. (2017). Are there executive dysfunction subtypes within ADHD?. Journal of attention disorders, 21(4), 284-293.
- Steinhausen, H.C., Metzke, C.W., Meier, M., et al. (1998). Prevalence of child and adolescent psychiatric disorders: The Zurich Epidemiological Study. Acta Psychiatra Scandinava, 98; 262 –271.
- Tambelli, R. (2017). Manuale di psicopatologia dell’infanzia. Bologna: Il Mulino.
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