Trastorno por déficit de atención e hiperactividad o TDAH

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), es un trastorno de origen neurológico, con inicio en la infancia y de etiología multifactorial. Se caracteriza por dificultades atencionales, conductas de tipo hiperactivo o impulsivo o ambas (APA, 2013; WHO, 2018).

Las consecuencias del trastorno a nivel familiar, social y sanitario son muy significativas. Hoy en día, el TDAH es una de las alteraciones del neurodesarrollo más frecuentemente diagnosticadas en la población infantil y, junto con otros trastornos psicológicos, supone un desafío para el futuro en la investigación psiquiátrica y neurológica tanto en población infantojuvenil como en población adulta (Pascual-Castroviejo, 2008; Barkley, Murphy y Fischer, 2008; Vasquez et al., 2010). 

Las clasificaciones diagnósticas actuales (DSM-5, APA, 2013; CIE-11, WHO, 2018) señalan los 7 años como edad para el diagnóstico, estableciendo una frecuencia e intensidad de las dificultades por encima de lo esperable, según el nivel de desarrollo del niño. Las dificultades deben estar presentes durante al menos 6 meses, y aparecer en al menos dos situaciones o contextos distintos (e.g. en casa y en la escuela).

  • La inatención implica la dificultad o incapacidad de seguir tareas, falta de persistencia, para mantener la atención y desorganización, que no se deben a un desafío o a falta de comprensión de las tareas, y que no son compatibles con la edad o el nivel del desarrollo.
  • La hiperactividad se relaciona con actividad motora excesiva, movimientos nerviosos, incapacidad de permanecer sentado, intromisión en las actividades de otras personas e incapacidad para esperar. En los adultos, puede manifestarse como una inquietud extrema y un nivel de actividad que genera cansancio en el entorno.
  • La impulsividad se refiere a acciones y reacciones apresuradas, que se producen sin reflexión, y que pueden generar riesgo de daño físico en el niño. La impulsividad puede relacionarse con el deseo de inmediatez o la incapacidad de retrasar la gratificación. Los comportamientos impulsivos también pueden manifestarse a través de tendencia a la intromisión social o a tomar decisiones ignorando las consecuencias.
trastorno déficit atención hiperactividad TDAH

A nivel neuropsicológico, el TDAH se ha relacionado con alteraciones en el funcionamiento ejecutivo, sistema relacionado con la capacidad de auto-regulación y organización (Tambelli, 2017; Barkley, 2006). Los componentes habitualmente señalados a nivel ejecutivo en el TDAH son la inhibición, memoria de trabajo o la autorregulación emocional (Barkley, 2006).

El TDAH presenta una elevada comorbilidad con otras dificultades (Bauermeister et. al. 2007; Brown, 2009; Mulligan 2009), como el trastorno disocial, el trastorno negativista-desafiante, la depresión, la ansiedad (Escobar et al., 2005, Connor et al., 2003; Steinhausen et al., 1998; Kadesjo y Gillberg, 2001, Jensen et al., 2001), los trastornos del sueño, síntomas del espectro del autismo, trastornos del lenguaje, trastornos de la motoricidad y trastornos del aprendizaje.

A nivel emocional, se han señalado dificultades en la regulación emocional, dificultades de tolerancia a la frustración, menor empatía, menor respuesta a la estimulación (Barkley et al., 2008; Barkley, 2006; Gioia et al., 2000),  sentimientos de menor auto-eficacia (Klimkeit et al., 2006) y un sentido distorsionado del yo en el periodo adolescente (Krueger y Kendall, 2001).

Por todo ello, resulta de especial relevancia la realización de un psicodiagnóstico especializado, dirigido a enfocar las dificultades de la manera más detallada posible y que permita descartar la presencia de otros trastornos. Clarificar los síntomas específicos y sus causas en cada caso individualizado permite la realización de una intervención adecuada sobre las mismas. El diagnóstico de TDAH se realiza a través del análisis del historial clínico (integrando informaciones de diferentes fuentes como la familia, la escuela etc.), de la observación en diferentes contextos, de diferentes pruebas psicológicas (necesarias para identificar procesos cognitivos, de atención, emotivo-relacionales y de aprendizaje) y debe ser realizado por profesionales clínicos expertos tanto en desarrollo típico como atípico, ya que no existen pruebas específicas para diagnosticar el TDAH.


Leer más sobre el TDAH


Referencias

  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5th edition, DSM-5. American Psychiatric Publishing.
  • American Psychiatric Association (2000). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders Text Revised. Washington, DC: APA.
  • Barkley, R.A. (2006). Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder: A Handbook for Diagnosis and Treatment. 3rd edition. New York, NY: GuilfordPress.
  • Barkley, R.A., Murphy, K.R. & Fischer, M. (2008). ADHD in Adults: What the Science Says. New York, NY: Guilford Publications.
  • Bauermeister, J. J., Shrout, P.E., Rámirez, R., Bravo, M., Alegría, M., Martínez Taboas, A. & Camino, G. (2007). ADHD Correlates, Comorbidity, and Impairment in Community and Treated Samples of Children and Adolescents. Journal of Abnormal Child Psychology, 35, 883-898.
  • Bauermeister, J.J. & Matos, M. (2011). El TDAH en preescolares: validez, diagnóstico, prevención y tratamiento. Apuntes de Psicología, 29, 2, 205-225.
  • Brown T. E. (Ed.) (2009). ADHD Comorbidities. Arlington, Virginia: American Psychiatric Publishing. Inc.
  • Connor, D., Edwards, G., Fletcher, K.E., et al. (2003). Correlates of comorbid psychopathology in children with ADHD. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 42: 193–200.
  • Escobar, R., Soutullo, C.A., Hervas, A. et al. (2005). Worse quality of life for children with newly diagnosed attention-deficit/hyperactivity disorder, compared with asthmatic and healthy children. Pediatrics,116: e364–369.
  • Gioia, G.A., Isquith, P.K., Guy, S.C., et al. (2000). BRIEF: Behavior Rating Inventory of Executive Function. Odessa, FL: Psychological Assessment Resources, Inc, 2000.
  • Jensen, P.S., Hinshaw, S.P., Kraemer, H.C., et al. (2001). ADHD comorbidity findings from the MTA study: Comparing comorbid subgroups. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry 2001;40:147–58.
  • Kadesjo, B., Gillberg, C. (2001). The comorbidity of ADHD in the general population  of Swedish school-age children. Journal of Child Psychology & Psychiatry, 42:487–492.
  • Klimkeit, I., Graham, C., Lee, P., et al. (2006). Children should be seen and heard. Self-report of feelings and behavior in primary-school-age children with ADHD. Journal of Attention Disorders, 10; 181–191.
  • Krueger, M., Kendall, J. (2001). Descriptions of self: an exploratory study of adolescents with ADHD. Journal of Child & Adolescent Psychiatry & Nursery, 14: 61–72.
  • Mulligan, A., Anney, R. J. L., O’Reagan, N. Chen, W. Butler, L. (2009). Autism symptoms in Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder: A Familial trait which correlates with conduct, oppositional defiant, language and motor disorders. Journal of Autism and Developmental Disorders, 39:197–209.
  • Pascual-Castroviejo, I. (2008). Trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Asociación Española de Pediatría, 20: 140-150.
  • Steinhausen, H.C., Metzke, C.W., Meier, M., et al. (1998). Prevalence of child and adolescent psychiatric disorders: The Zurich Epidemiological Study. Acta Psychiatra Scandinava, 98; 262 –271.
  • Tambelli, R. (2017). Manuale di psicopatologia dell’infanzia. Bologna: Il Mulino.

© Psise: Servicio de Psicología Clínica del Desarrollo. Unidad de Observación y Diagnóstico Funcional.